Drama, Novelas

‘Mientras agonizo’ de William Faulkner

Hay novelas y hay experimentos. Ayer llovió. Hay novelas que me gustan y novelas que no me gustan. Cuando llueve me da rabia que se me mojen las gafas. Hay experimentos que me gustan y experimentos que no me gustan. Me pasa también con las patatas fritas, los calcetines y los móviles. William Faulkner es un novelista pero Mientras agonizo es un experimento. Lo leo y no me gusta no me gusta no me gusta, me gusta pero no, en realidad no me gusta…

Por favor, imaginaos que escribiera de esta manera toda la reseña: ¿lo soportaríais? Si es así, eh, a lo mejor Mientras agonizo es vuestro libro, pero no el mío. Lo escogí para mi lista del Classics Club por el argumento, y salió al azar en el sorteo que hicieron para leer un libro de la lista este mes de abril. Me hubiera encantado que me gustara y hablaros dignamente de él, pero ha sido toda una locura y no ha habido conexión entre su surrealismo y el mío, así que como en otros casos, preparaos para una entrada algo caótica. El libro me ha superado.

He oído que mi madre ha muerto. Me gustaría haber tenido tiempo para dejarla morir. Me gustaría haber tenido tiempo para desear haberlo hecho. Es porque en la salvaje y ultrajada tierra es demasiado pronto demasiado pronto demasiado pronto. Y no es que yo no querría o no querré, es que es demasiado pronto demasiado pronto demasiado pronto.

FICHA TÉCNICA

Mientras agonizo
William Faulkner
Barcelona: Anagrama, 2000.
Formato: Tapa blanda.
244 páginas.
ISBN: 978-84-339-6907-2.

Sinopsis: “Relata la peripecia de una familia de blancos pobres, los Bundren, que recorren los parajes rurales del Sur con el cadáver de la esposa y madre en un ataúd para enterrarla en una parcela de su propiedad. Esta aventura tragicómica, en la que se entremezcla un humor de tintes ácidos con la más arrolladora desolación, está narrada mediante una sucesión de monólogos interiores de los diversos personajes: el patriarca familiar, los hijos y la propia muerta, que habla al lector desde “el otro lado”, desde el más allá.”

COMENTARIO

Es una lectura que me ha desconcertado, que posiblemente no he entendido y que me ha hecho pensar incluso si la edición que he leído no sería una especie de borrador inacabado… Os intentaré explicar lo que he encontrado en este libro basándome en la sinopsis cortesía de la editorial, a ver si consigo crear un discurso coherente…

Película dirigida y protagonizada por James Franco basada en el clásico de Faulkner

“Relata la peripecia de una familia de blancos pobres, los Bundren,…” – Bueno, pues gracias por la aclaración, pero no le encuentro mucha relevancia al hecho de que sean blancos. Pobres lo son un rato, sí, y aunque no lo digan, trabajadores también, pero unos más que otros. La palabra “peripecia” a mí siempre me engaña. Está bien usada, porque en drama significa un cambio repentino de una situación a causa de algo inesperado, pero qué queréis que os diga, una se ha criado con películas ochenteras donde la palabra “peripecia” se usaba para situaciones cómicas, así que disculpadme, pero es leer “peripecia” y recordar a Michael Keaton sujetando un bebé en brazos en la portada de Las peripecias de un señor mamá… Pero sigamos…

“…que recorren los parajes rurales del Sur con el cadáver de la esposa y madre en un ataúd…” – En realidad, en las primeras 50 páginas de la novela la madre todavía está viva. Supongo que por eso se llama el libro Mientras agonizo (el título original es As I Lay Dying). De parajes rurales del Sur… pues alguno hay, pero tampoco es que sea muy significativo. Tampoco me gusta distraerme con los paisajes, y menos cuando todo es campo. Pero no tengo la impresión de haber presenciado grandes cambios de escenario, pues el viaje que narra Faulkner (o que narran sus personajes, mejor dicho) se centra en dos o tres episodios concretos sucedidos durante la travesía. El ataúd es más bien una caja, y es otro personaje más de la novela desde que la construye Cash con su inolvidable sierra (¿se puede llegar a odiar una sierra?). Pero tranquilos, ya os presentaré propiamente a las voces de la novela más adelante.

cover_asilaydying“…para enterrarla en una parcela de su propiedad.” – Como veis, el argumento principal es sencillo, de los que caben en una servilleta, y a mí me resultaba interesante. Una señora le hace prometer a su marido que cuando se muera, la entierren en la ciudad, una ciudad lejana, donde el hombre tendrá que llevarse a toda la familia a cuestas. Durante el trayecto se irán desvelando los secretos de cada uno de ellos. El problema está en que los motivos del comportamiento de algunos personajes no se conocen hasta esas revelaciones, y al final no todos ellos quedan bien explicados. A mí me ha hecho sentir en ocasiones como un pulpo en un garaje, pues habla cada uno como si todos lo supieran todo de todos y de cosas rarísimas, pero yo no los conozco y me daban ganas muchas veces de hablar con ellos en plan: “¿Hola? Estoy aquí, leyendo y sin entender una m…”. ¿Es la muerte de la madre el detonante de todo lo que les pasa? En realidad, la familia ya venía tocada de antes… ¿Se aprovecha la circunstancia para lanzar pensamientos existencialistas? Eso me esperaba, pero si los ha habido no los he captado. La gracia de la novela, me imagino, está en la relectura, porque sí he visto que releyendo fragmentos sueltos se me dibujaba una sonrisa en la cara, pero sólo porque es un chiste que ya me han explicado antes y lo reconozco, y esa sonrisa viene acompañada de un pensamiento: “Qué cabrón…”.

“Esta aventura tragicómica, en la que se entremezcla un humor de tintes ácidos con la más arrolladora desolación,…” – El viaje se va complicando lo indecible con cosas absurdas, pero de ahí a considerarlo humor… A mí me parece todo bastante trágico (sin “cómico”). Quizá la gracia está en reírse del lector, y no en plan amable, sino muy cruelmente. Como esos cuadros de arte abstracto, pero tan abstracto, tan abstracto, tan abstracto, que no te transmiten nada que no te haya hecho sentir antes un mantel cualquiera. Puede haber situaciones o personajes considerados cómicos pero a lo mejor es un 10% de la obra. Recordemos que comienza con la muerte de una madre (aunque por otro lado nos coloca en la difícil situación de no sentir pena por ella, porque vaya bicho), pero es que además la familia sufre bastante (para mí quien menos lo merece es quien lo acaba pasando peor). De todos modos, aunque me parezca que se buscan un poco lo que les pasa, lo que les ocurre a ellos puede afectar a personas buenas y malas por igual, y la empatía hace que no me pueda reír de sus desgracias. Aunque ellos sean horribles personas o tengan otros defectos.

La familia Bundren en un escenario canadiense (también en 2013…)

“…está narrada mediante una sucesión de monólogos interiores de los diversos personajes:…” – El estilo de esta novela es otra de las cosas que no conocía antes de seleccionar la lectura para el Classics Club. Aquí dicen que son monólogos interiores, pero en realidad no lo son, nadie piensa así, nadie se recuerda a sí mismo las cosas en presente o, en el caso de representar lo que piensan en el momento, no se dedican a hablar como un niño chico. Es como si se lo estuvieran explicando a alguien. ¿A quién? No se sabe. De todos modos, habiendo dejado tiempo suficiente para reposar la lectura, creo que el problema tampoco es el estilo en sí, sino que se supone que está escrito con la voz interior de muchos personajes, y todos (salvo muy pocas excepciones, como Cash y algunos contadísimos capítulos de Darl) hablan igual: con continuas reiteraciones, con sus “dice” y sus “digo” en cada intervención, con sus “y entonces”, “y luego”, “y”… Y eso lo hace muy cansino. No he podido evitar compararlo con Baricco, a quien también le gustan esos juegos de forma, y en Esta historia, por ejemplo, utiliza esa manera supuestamente espontánea de narrar, pero en su caso, lo diferencia y lo justifica, está trabajado: sabes cuándo lo que estás leyendo está extraído de un diario de una chica o cuándo es un monólogo interior de alguien con discapacidad mental… y las combina con otras formas de expresión también originales, así que puede que no te guste alguno de los fragmentos, pero no te llega a aburrir. Juraría que hasta Paul Auster lo hace mejor que Faulkner (y eso que es otro de esos autores que no sé por dónde pillar).

No me puedo creer que hayan publicado el libro con esa portada… XD

“…el patriarca familiar…”Anse Bundren no es el personaje con el que más hablamos, pero es una figura muy presente. Su máxima ambición ahora que ha muerto su esposa es ponerse unos dientes nuevos. (Supongo que esto puede servir como ejemplo del 10% de humor que encontraréis en Mientras agonizo, junto a la peste del cadáver o los buitres que acompañan a la familia; a mí no me ha divertido, aunque algunos momentos me han recordado a La hija de Robert Poste de Stella Gibbons que sí me hizo gracia pero porque trataba temas a priori menos tristes…, pero eso tampoco quiere decir que absolutamente a nadie le pueda hacer gracia, no es mi estilo decirle a la gente de lo que se tiene que reír. Simplemente siento como si me estuviera despegando del humor negro, o si rozara ciertos límites, no sé… En el fondo, creo que me ofendo con facilidad cuando los escritores con estudios se ríen de los pobres analfabetos, y me da la impresión de que eso hace Faulkner aquí… Pero no puedo analizar la novela en esos términos, porque me pondría a escribir furiosa y con el resfriado no me conviene alterarme, que me dan ataques de tos, jaja… Pongo todo esto entre paréntesis, porque creo que pocas personas a parte de mí esperaría encontrar algo de humor en un título así, pero por si hubiera alguien que valorara estas cosas, dejo constancia.)

‘Mi madre es un pez’ – Vardaman Bundren

“…los hijos…” – Entre todos son los verdaderos protagonistas. Principalmente Darl, el segundo hijo, que me da la impresión de ser por el que más cosas sabemos de la familia, aunque lo definan más bien como “aquél que da que hablar”. En concreto, tiene un capítulo en el que cuenta uno de los secretos de Jewell, otro de los hermanos, que me parece una maravilla… pero sólo porque podría ser un relato convencional e independiente, con sus explicaciones en pasado, su mini trama cerrada… Ojalá hubiera sido toda la novela así. El hermano mayor es Cash, el carpintero, el único personaje que me cayó bien de toda la novela, el único con un poco de sentido común, y aun así tampoco os esperéis a un lumbreras y no tiene demasiado protagonismo. El tercero, Jewell, es también una pieza clave, pues era el ojito derecho de su madre y básicamente si la historia tiene algún interés que te haga llegar hasta el final es conocer su historia. Dewey Dell es la única chica, con un secreto algo predecible pero cuya mente es la más difícil de leer (la cita de arriba es suya). Y por último también tenemos a Vardaman, el más joven que piensa que su madre es un pez desde que se murió (¿por qué tanta insistencia en eso? ¿es también otra muestra del humor de Faulkner?).

“…y la propia muerta, que habla al lector desde “el otro lado”, desde el más allá”.Ah, sí… La madre, Addie Bundren, tiene un capitulín importante en el que confiesa más de lo que debe pero que nos sirve de tabla de salvación para comprender algunas cosillas que si no, acabaríamos sumando a los enigmas que se iban abriendo por el camino. No sé si calificaría la novela en el género del realismo mágico, aunque algo de eso hay, pero yo no pondría la mano en el fuego por la afirmación de que nos habla “desde el otro lado” porque a mi entender, podrían estar todos muertos confesando sus pecados o yo qué sé. Nunca he considerado que fuera necesario un narrador para tener una novela, si está bien hecho, pero me da la impresión de que en este caso se necesita a alguien que ponga orden y a Faulkner simplemente le hizo gracia dejarlo así… Además de la familia Bundren, también hablarán vecinos, supuestos amigos, recién conocidos, testigos… Y casi todos con el mismo estilo de repetir las cosas continuamente. El “que me aspen” creo que lo dicen todos los personajes masculinos mayores.

William Faulkner (1897-1962)

Para acabar, ¿quién es William Faulkner? Es un nombre que tenía muy asociado a la literatura americana, pero del que no había leído nada hasta ahora. Nacido en 1897 en el estado de Misisipi, dejó los estudios para trabajar en el banco de su abuelo y participó en la I Guerra Mundial como piloto de la Real Fuerza Aérea Británica. Trabajó como pintor de techos y cartero mientras intentaba labrarse un futuro como escritor. Lo intentó primero con la poesía, pero fue con la novela con la que consiguió el renombre suficiente para ganar el Nobel de Literatura en 1949 y el Pulitzer en dos ocasiones, por Una fábula en 1955 y por Los rateros en 1963. Sus obras más conocidas son El ruido y la furia (1929), Mientras agonizo (1930), Luz de agosto (1932) y ¡Absalón, Absalón! (1936). Por lo que he leído en varias páginas web, rivalizaba con Ernest Hemingway por cuestiones de estilo: por lo visto una de sus características es el barroquismo literario y su manía de escoger las palabras exactas para cada cosa, algo que en Mientras agonizo brilla por su ausencia, así que supongo que no he elegido la mejor obra para conocer al autor. (Y toma fuerza mi teoría de que se está mofando de los pobres analfabetos, pero lo diré así flojito…).

VALORACIÓN  · · · · · · · · · ·  2/5 ★★✰✰✰

En fin, hay quien compara el libro con la Biblia, como si la familia estuviera en una especie de éxodo (que no, que luego vuelven) y por ciertos simbolismos, o incluso con la Odisea… A ver, alguna escena puede recordarte a la lucha del hombre vs la naturaleza de Odiseo en el mar, pero no son comparables. La parte épica de esta novela (que son dos escenas: río e incendio) me ha aburrido. Me interesaban más las relaciones entre los personajes y al no quedar del todo resueltas, pues me he quedado un poco igual… Realmente dudaba entre darle 2 ó 3 estrellas, porque su lectura no fue un suplicio como me ocurrió con Expiación, y lo asimilo más a Otra vuelta de tuerca de Henry James con el que tuve una impresión parecida de que estaban jugando conmigo. Pero bueno, teniendo en cuenta que Faulkner podría haber puesto algo más de su parte para mejorar la obra antes de darle al botón de imprimir (en sentido figurado), creo que no se merece llegar al aprobado. Al menos en esta primera lectura, que igual la vuelvo a leer de aquí a 40 años, cuando no recuerde ni que escribía en un blog sobre libros, y diga “ah, pues muy original este Faulkner”. Pero vamos, hoy por hoy, no es el caso…

Sonia López

Bonus track:

Os iba a hablar en este espacio de la película indie de James Franco El último deseo (2013) y del gustillo que debió de tomarle a Faulkner para rodar al año siguiente The Sound and the Fury (que ya ni lo tradujeron en España), pero me ha llamado más la atención esta historia: no sé el tipo de música que os puede inspirar Mientras agonizo, pero al menos yo no me esperaba encontrar un grupo de metalcore que se llame así por la novela… La cuestión es que As I Lay Dying es una banda “cristiana” (por lo visto si tienes un grupo de metalcore te tienes que posicionar religiosamente: ¿satánico o cristiano?) y hace unos años se separaron porque su líder fue detenido mientras hacía sus compras en la conocida cadena de librerías Barnes & Noble ¡acusado de intento de asesinato! El señor Tim Lambesis reconoció haber contratado un sicario para matar a su mujer, pero como todo quedó en tentativa, sólo cumplió tres años de cárcel de los seis de la condena. A veces la realidad supera la ficción.

Y así me puedo pasar horas buscando cosas por Internet, así que mejor lo dejo por hoy… XD

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4 thoughts on “‘Mientras agonizo’ de William Faulkner”

  1. Vaya! Que aveces la sinopsis engañan. Pero si lo que te ha salido graciosa es tu entrada. XD de Faulkner he oído que es uno de los grandes novelistas norteamericanos. Mmmm no lo sé. Tendré que leerlo pero no empezaré por este. Me encanta tu entrada por que has ido por partes. Y la portada de la película asuuuusta. Te mando un abrazo <3

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  2. La verdad es que no conocía la novela pero después de lo que has contado paso de leerlo…Este año ya me he traumatizado bastante con Anna Karenina jajaja
    No sé si has leído algo de Hemingway pero también tiene una manera muy extraña de escribir, casi no usa puntuación…

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