Novelas, Reseñas

‘Tea Rooms. Mujeres obreras’ de Luisa Carnés

Tea Rooms. Mujeres obreras fue una de las novelas finalistas para ser leídas en el Club Pickwick y descartada en favor de Nada, de Carmen Laforet, pero no me pude resistir a leerlo y me hace mucha ilusión recomendaros este libro de Luisa Carnés en el que pone el dedo en la llaga de tantas injusticias cometidas contra las mujeres trabajadoras, aunque sitúe la novela en un lugar tan aparentemente idílico como un salón de té. Tea Rooms es algo más que una descripción de las vidas de unas jóvenes trabajadoras del Madrid de los años 30: es un manifiesto para despertar en las lectoras (y ojalá lectores también) la conciencia social y el valor para reclamar lo que es justo: igualdad de género e igualdad de clases.

Hay que destruir toda esta carroña. Destruir. Para edificar. Edificar sobre cimientos de cultura. Y de fraternidad.

FICHA TÉCNICA

Tea Rooms. Mujeres obreras
Luisa Carnés
Gijón: Hoja de Lata, 2016.
Formato: Tapa blanda.
Colección Sensibles a las Letras, 24.
250 páginas.
ISBN: 978-84-16537-11-2.

Sinopsis: “Corren los años treinta en Madrid y las trabajadoras de un distinguido salón de té cercano a la Puerta del Sol ajustan sus uniformes para comenzar una nueva y fatigosa jornada laboral. Antonia es la más veterana de todas, aunque nunca nadie le ha reconocido su competencia. A la pequeña Marta la miseria la ha vuelto decidida y osada. Paca, treintañera y beata, pasa sus horas de ocio en un convento cercano a su casa, y Laurita, la ahijada del dueño, se tiene por una “chica moderna”. El jornal de tres pesetas no les da para vivir a ninguna, pero todas callan, no vaya a ser que… Están acostumbradas a callar: frente al jefe, frente al marido, frente al padre. A callar sus deseos con la adormidera de la religión. Únicamente Matilde tiene ese “espíritu revoltoso” que tanto reclama la narradora cuando consigue colarse entre la cháchara jovial de las chicas.”

COMENTARIO

La novela comienza con una Matilde que vive con su madre y sus hermanos y que está cansada ya de buscar trabajo para que su familia pueda subsistir. Una no puede evitar sentirse identificada con esa mujer de los años 30 que no entiende qué tendrá que ver el aspecto que luzcas, tu edad o tu peso con poder mecanografiar para una oficina cualquiera. Una no puede evitar pensar que la sociedad en la que vive no ha cambiado nada en casi un siglo, durante el cual las mujeres han ido consiguiendo cada vez más puestos de trabajo importantes pero a costa de seguir manteniendo una buena imagen e invertir parte de su sueldo en caros trajes y parte de su tiempo en tratamientos de belleza, maquillaje y peluquería. Una pensaba que eran reductos de un tiempo pasado, de un país pobre, pero al final acabará asimilando que se trata de algo global.

Me ha resultado muy curioso leer en algún momento de la novela que hay quien cree que bastante han mejorado ya sus condiciones comparándolas con como estaban antes, porque eso es justo lo que se diría hoy en día. Sin embargo, al acabar la lectura la impresión que me da es que no hemos cambiado tanto, no señor… ¿Tenemos las mujeres más libertad que antes? Sí, pero no tanto como los hombres. ¿Ganamos más dinero que antes? Sí, pero tanto como los hombres. Así pues… ¿seguro que no tenemos por qué luchar?

Madrid, 1930

Matilde acabará trabajando en un salón de té donde tendrá como compañeras a mujeres muy diferentes a ella pero que cada cual tiene que someterse a su manera a las condiciones laborales impuestas: algunas que hoy en día todavía pueden darse (cambios de turno injustos, soportar las tonterías de ciertos clientes, represalias por hacer algo inadecuado aunque sea sin mala intención) o abusos en mayúsculas que en la época debía de ser lo normal (el número de horas trabajadas por el sueldo que percibían no era nada equitativo…).

Me encanta la pluralidad de mujeres solteras que presenta Luisa Carnés en la novela: la veterana, la beata, la jovencita, la luchadora, la despreocupada, la bruja, la descarada… Y me ha encantado todavía más que Carnés como narradora se permita opinar (y mucho) sobre todo lo que ocurre en la historia pero sin juzgar a las chicas y a sus decisiones, porque al fin y al cabo muchas veces no tienen más remedio que actuar como lo hacen si quieren sobrevivir. Sus opiniones se centran en la sociedad, la verdadera culpable de lo que se explica en la novela.

No me puedo imaginar la crueldad de trabajar en un sitio así pasando hambre…

Luisa Carnés nos describe como si fuera un docurreportaje cómo es la vida de estas mujeres trabajadoras, colándose en sus charlas y contándonos su día a día: sus temas de conversación, sus condiciones de trabajo, sus inquietudes, sus problemas en casa, qué hacen con su tiempo libre, cómo se llevan entre ellas… Pero también es una crítica voraz al capitalismo, una llamada a la lucha de clases, a la revolución, a la huelga.

El estilo de Carnés no podría ser más directo ni más rápido. Frases cortas que te sitúan en un contexto, que te describen desde los ruidos más insignificantes hasta la ropa y el calzado de las personas que aparecen, el humor que gastan, los olores y palabras pilladas al vuelo. Este estilo no siempre me gusta, pues muchas veces el ritmo sincopado me hacía volver atrás a recuperar detalles perdidos, pero a medida que avanzaba en la novela me iba gustando más y me imaginaba a la escritora aporreando furiosamente su máquina de escribir mientras describía ciertas escenas de vergüenza ajena.

En el salón de té también se habla de cine…

Porque los lectores no deben esperar presenciar escenas glamurosas dignas de un salón de té. Luisa nos espera allí con una cruda realidad, la de las mujeres trabajadoras que no tienen ni voz ni voto, que sin remedio acaban desperdiciando su vida sometidas a una figura paternalista, ya sea el marido, el padre o el jefe. Matilde intentará rebelarse pero ¿cómo hacerlo sin poner en un compromiso a sus compañeras?

De todos modos, también hay momentos de distensión, conversaciones superfluas y chismorreos sobre las relaciones de las compañeras. De hecho, el ambiente se vuelve hasta divertido cuando entra a trabajar en la pastelería como castigo la ahijada del dueño, la joven Laura, una chica soñadora sin demasiadas preocupaciones que intenta llamar la atención de un grupo de cineastas que se reúne periódicamente en el salón. Me ha resultado también muy curioso cómo los hombres de la novela, sin tener demasiado protagonismo, son retratados con rápidas pinceladas de manera que podemos tenerlos a todos calados con un par de descripciones o escenas concretas, ya sean trabajadores o clientes.

La edición de Hoja de Lata de esta novela incluye un epílogo fantástico de Antonio Plaza sobre el contexto histórico y la vida de esta autora silenciada durante el franquismo y que no dejó de escribir desde su exilio en México. Cuando llegamos a esta parte del libro Carnés ya nos ha emocionado con sus ideas, así que sentimos que ya la conocemos bastante, pero no por eso dejan de ser necesarias estas 50 páginas para repasar una de las figuras literarias más olvidadas después de la Guerra Civil Española.

Luisa Carnés (1905-1964)

Luisa Carnés nació en una familia humilde, dejó los estudios a los 11 años para ayudar en el taller de sombreros de su tía y también trabajó en el obrador de una pastelería. Para distraerse de las preocupaciones, se aficionó a la lectura y después a la escritura. Así pues, de formación autodidacta, comenzó a escribir relatos y artículos periodísticos hasta convertirse en defensora activa de la causa republicana y del sufragio universal y una de las voces feministas más destacadas de la década de los 30. Otras de sus obras tan difíciles de encontrar hasta que se decidan a reeditarlas son Peregrinos del calvario (1928) y Natacha (1930), novelas previas a Tea Rooms (1934). Entre sus influencias destacan los clásicos rusos Dostoievski y Tolstoi, pero también las novelas populares de la época y los folletines. En el tercer capítulo de Tea Rooms, por ejemplo, hace un llamamiento a la lectora de las “novelas blancas”, a las ingenuas que siguen esperando a su príncipe azul, posiblemente porque ella misma realizaba lecturas críticas de ese tipo de novelas. Ya iniciada la Guerra Civil Española, en 1936 se estrenó en el teatro una de sus obras, Así empezó…, catalogada como “agitprop” (propaganda de agitación) y aunque durante su exilio en México siguió escribiendo relatos varios, en las bibliotecas sólo se puede encontrar una obra de teatro suya que incluye tres dramas: Cumpleaños, Los bancos del pradoLos vendedores de miedo (1951-1953).

VALORACIÓN  · · · · · · · · · ·  4/5 ★★★★✰

Esta lectura me ha emocionado. He llegado a llorar al final de la impotencia, porque en esta novela he reconocido una voz que me resulta familiar, una voz que busca ayuda, que necesita creer en la justicia, que quiere una sociedad solidaria en la que hombres y mujeres sean iguales y que sean las propias mujeres las que luchen por sus derechos, sin que los hombres les corten las alas. Una voz que apela a la conciencia de clase pero también a la conciencia de género y me temo que, con los años que han pasado, sigue siendo necesario escuchar esa voz: para recordar de dónde venimos y para tener muy presente dónde queremos y debemos llegar. Posiblemente no esté de acuerdo con todo lo que dice, tampoco digo que haya que leerla sin ningún tipo de reparo, creyendo a pies juntillas todo lo que nos cuenta, pero la recomiendo mucho.

Sonia López

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3 thoughts on “‘Tea Rooms. Mujeres obreras’ de Luisa Carnés”

  1. Ayyy qué buena reseña!!! Propuse Tea Rooms en el club y desde luego era mi favorita pero al final no me arrepiento de haber leído Nada porque esta estoy segura de que no tardaré en leerla por mi cuenta! :)
    Me has dejado con mucha ansia por ponerme ya mismo, creo que va a ser uno de esos libros que voy a adorar ^^
    Y sobre si tenemos que seguir peleando… uf, y tanto! Y quien piense lo contrario está ciego..
    Bsote!

    Me gusta

    1. ¡Muchas gracias! Por pasarte, por comentar y sobre todo por haberme descubierto la novela, pues ha sido todo un revulsivo de los buenos. :) Estoy deseando que la leas y lo comentes en tu blog o en el canal, seguro que consigues darle la difusión que se merece. ;) ¡Un beso! ¡Y felicidades por los 2 añitos de booktuber! :D

      Le gusta a 1 persona

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