Novelas, Reseñas

‘La trilogía de Nueva York’ de Paul Auster

Ya hace casi un mes que leí La trilogía de Nueva York, de Paul Auster. Al autor ya lo conocía por El libro de las ilusiones, al que me adentré porque trata el tema del cine clásico. Pero quería conocer al auténtico Paul Auster, y normalmente este es uno de sus títulos más representativos. Lo cierto es que me ha contrariado bastante…

¿Quién eres tú? Y si crees que lo sabes, ¿por qué insistes en mentir al respecto? No tengo ninguna respuesta. Lo único que puedo decir es esto: Escúchame. Mi nombre es Paul Auster. Ése no es mi verdadero nombre.

ficha-tecnica

Trilogia de Nueva YorkLa trilogía de Nueva York, de Paul Auster
The New York Trilogy (1987)
Traducción de Maribel de Juan
ISBN: 978-84-322-0039-7
Seix Barral, Booket, Biblioteca Paul Auster
380 páginas

Sinopsis: Empieza la primera de las historias de La trilogía de Nueva York, Ciudad de Cristal, con un escritor de novela policíaca que, por azar, se convierte en protagonista de una investigación real y se ve actuando como un detective por las calles de la ciudad de los rascacielos mientras se cuestiona quién es en realidad. En Fantasmas, se conforma un laberinto de búsquedas que Azul, el detective, deberá desentrañar. En La habitación cerrada, el protagonista recibe el encargo de buscar a un amigo de la infancia desaparecido que ha dejado una maleta llena de manuscritos inéditos que deseaba que fueran publicados, por razones un tanto confusas. Tres caras de una misma historia con la que Paul Auster reinventa el género policíaco.

comentario

PaulAusterPromete mucho Paul Auster… Tiene fama de ser original, de jugar con el propio acto de narrar, de sorprender… Me suelen gustar esos juegos, pero para disfrutarlos del todo, han de tener coherencia y cuando acaban te tienen que dar la llave para comprenderlo todo. Si no es así, el juego queda a medias, me siento defraudada y todo el esfuerzo no ha valido la pena. El libro acaba resultando una pesadilla para estudiantes de literatura a los que les pregunten “¿quién es el narrador?”. Una clase de semiótica. Pues bien, a mí me aburre la semiótica.

Todo empieza mal, muy mal, cuando Quinn, el protagonista de la primera historia, resulta que tiene el mismo bagaje emocional que el David Zimmer que conocí en El libro de las ilusiones (el otro único libro que he leído de Auster). Sé que a Auster le gusta mucho autorreferenciarse, así que pese al protagonista duplicado, empecé muy animada por la historia y la aparición de Peter Stillman, un personaje que me encantó. Me enganchó tanto ese fragmento que lo recuerdo con nostalgia y todo…

Sin embargo, los protagonistas de Auster siempre acaban siendo el mismo tipo de personaje (al menos hasta donde he leído). Los hombres son taciturnos, con algún trauma del pasado, escritores o investigadores privados, en definitiva, intercambiables unos por otros. Y las mujeres lo mismo: mujeres fuertes, sexys y que son capaces de sacar lo mejor y lo peor de ti (que eres hombre). Me aburre.

Y es que en realidad, lo que se le atribuye como “originalidad” no deja de ser una reinvención de juegos literarios que él mismo reconoce durante la novela: sus referencias van desde Cervantes a Hawthorne. A mí este tipo de cosas me suelen hacer gracia, al principio, pero el juego literario tiene que aportar algo más que una forma original de explicar las cosas: contenido. Yo voy a los libros buscando historias, y las historias me tienen que gustar. Pueden ser bonitas, feas, tristes, divertidas… pero tienen que ser historias. En este libro me he encontrado disfrutando mucho con pequeñas “escenas” (las conversaciones de Quinn con los Stillman, con el propio Paul Auster que aparece como personaje, anécdotas…) pero la trama principal me parece ridícula una vez superada la mitad de cada novela corta y empieza la verdadera trama que le interesa al autor. Siempre la misma:

  1. En Ciudad de cristal, un escritor es confundido con un detective. Se plantea una historia muy original, un misterio que deseas descubrir, con un magnetismo especial… hasta que el protagonista pierde la cabeza. Fin.
  2. En Fantasmas, un detective tiene que seguir a un tipo y escribir sobre él. Lo hace. Se describe todo lo que hace mientras cumple con su misión… hasta que pierde la cabeza. Fin.
  3. En La habitación cerrada, el protagonista es un buen tipo, un escritor que tiene que sacar a la luz la obra de un amigo desaparecido al que intentará encontrar… Efectivamente, también es una mezcla de escritor y detective, y ¿cómo acabará? Perdiendo la cabeza, sí, pero antes ha de quedar como un cerdo asqueroso. Fin.
TheNewYorkTrilogycover
Me encanta esta portada porque resume estupendamente la obra.

Sí, se puede decir que la vida es así, que no te da todas las respuestas, que no todo el mundo te puede caer bien, que esas cosas que a mí me horrorizan tanto pasan continuamente… Pero también es cierto que cada uno tiene una sensibilidad especial hacia determinados temas y cuando alguien no les da la misma importancia, nos decepcionamos. Sobre todo si esa persona resulta ser el autor de una novela “de misterio” que se esfuerza tanto en que te interese el misterio de la novela, que no entiendo cómo se esfuerza tan poco en resolverlo… Te pone el caramelo en la boca y te lo quita. Por mucha metáfora que le ponga, por muchas otras cosas que transmita, tiene que acabar la historia. Tiene todas las páginas que quiera para continuar, así que no comprendo por qué no lo hace.

Y no se trata de que me gusten las historias completamente cerradas o que se dé respuesta a todas las malditas dudas que se plantean (soy de las pocas personas que conozco a las que les gustó el final de Perdidos sin reparos, porque considero que lo importante sí está cerrado). Simplemente me siento engañada. Y no sólo eso, porque Sospechosos habituales, por poner un ejemplo cinematográfico, es un engaño en toda regla… ¡pero me encanta! Se trata de una decepción extraña, como cuando estás soñando y ese sueño se convierte en pesadilla y te despiertas a la mitad pensando en cómo podría terminar… Una montaña rusa de emociones.

2estrellas

No me lo he pasado todo lo bien que pretendía, no me ha dejado un buen sabor de boca al final, así que aquí tiene su 2, señor Paul Auster. Me sabe mal, no se crea. Pero me gustan los juegos, no que jueguen conmigo.

Lo positivo que destacaría de La trilogía de Nueva York sería el uso de tres narraciones tan diferentes en cada historia y algunos fragmentos sueltos que sí me han parecido muy buenos, como el de la cita de más arriba. Probablemente si no hubiera escrito esto, o si hubiera dejado todas las historias por la mitad, recordaría sólo lo bueno y acabaría cayendo en otro título de Paul Auster para seguir valorándolo, pero ahora lo tengo demasiado reciente y así me ha salido este artículo, como una pataleta, aunque haya dejado pasar tanto tiempo desde que lo leí… De momento se lo recomendaría sólo a escritores y a aspirantes a ello.

En definitiva: buen trabajo literario, pero lectura irregular. Muy irregular para mí. Casi traidora. Sé que me gano enemigos con esta crítica, pero no la podía dejar más tiempo en el tintero… Me esperaba otra cosa, supongo. El libro de las ilusiones tenía sus juegos pero es una historia redonda y me gustó bastante… Quizá por eso, a su vez, es una novela que decepciona a sus lectores habituales… Quizá es que no me gusta el verdadero Paul Auster.

Sonia López

Enlaces de interés:

– El reto de Sísifo o cómo está hecha la Trilogía de Nueva York (interesante ensayo sobre la obra, sólo para los que ya la hayáis leído)

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2 thoughts on “‘La trilogía de Nueva York’ de Paul Auster”

  1. Este no lo he leído así que no puedo opinar ni decir si es o no flojo para ser Auster. He leído pocos («El libro de las ilusiones» entre ellos) y me gustaron bastante, el que menos «El país de las últimas cosas» y ahora ya no sé si este le hará compañía o no… :p

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    1. A mí también me gustó “El libro de las ilusiones”, pero también he visto por ahí que no es de los más populares entre los que siguen su trayectoria… Así que no sé, no sé… Me cuesta decir “de este autor no leeré nunca nada más” porque nunca se sabe, y con otras expectativas seguramente me hubiera gustado más, pero de momento dejaré que pase el tiempo… ;)

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