Novelas, Reseñas

‘Ana la de Tejas Verdes’ de L.M. Montgomery

Esta novela juvenil me ha venido recomendada por mil sitios, por eso decidí que sería el libro con el que completaría la casilla del libro recomendado de mi Bingo de libros pendientes. El año pasado me lo compré y aunque tenía muchas ganas de leerlo, no encontraba el momento nunca. No sabía qué tipo de estado de ánimo era el mejor para leerlo: ¿cuando estuviera decaída, para animarme, o cuando estuviera eufórica para compartir mi alegría con el libro? Al final, hasta que no llegó la lectura conjunta de @raquel.lectora en Instagram no me decidí realmente a empezarlo, y ya tengo todos los demás libros de la serie de Ana en mi poder (me los trajeron los Reyes Magos) para continuar esta aventura muy bien acompañada. Creo que Ana la de Tejas Verdes, de Lucy Maud Montgomery, se presta más a hablar de emociones que a grandes análisis, así que si queréis ver cómo me ha hecho sentir la novela y lo que más me ha gustado de ella, os invito a seguir leyendo. ;)

¡Oh, es delicioso tener ambiciones! Estoy tan contenta de tenerlas. Y nunca parecen llegar a su fin, eso es lo mejor. En cuanto se consigue un objetivo, se ve otro brillando todavía más alto. Hace que la vida sea muy interesante.

FICHA TÉCNICA

Título original: Anne of Green Gables
Autora: L.M. Montgomery
Traducción: Elena Casares Landauro
Editorial: Toromítico
Año de publicación original: 1908
Fecha de edición: Julio 2020
Nº páginas: 344 páginas
Formato: Tapa blanda

Sinopsis: Cuando en lugar del chico huérfano que querían adoptar es una niña pelirroja de once años, Ana Shirley, la que entra en las vidas de Marilla y Matthew Cuthbert —dos hermanos solteros que residen en su casa de Tejas Verdes—, todo cuanto les rodea cambiará para siempre. Con su vivacidad, sus risas y también sus lágrimas, y sobre todo gracias a su desbordante alegría e imaginación, Ana conseguirá formar parte de una familia por primera vez y tener un lugar al que, al fin, podrá llamar hogar. Ambientada a principios del siglo XX en un lugar tan mágico como la Isla del Príncipe Eduardo, en Canadá, Ana, la de Tejas Verdes nos llevará a través de los ojos de esta despierta e inocente niña a sentir el mundo como algo totalmente nuevo, a emocionarnos y reírnos con sus aventuras y peripecias, y, en definitiva, a ver la vida desde un prisma más positivo y estimulante.

COMENTARIO

Confieso que tenía cierto temor de conocer a Ana. ¿Y si no me caía bien? ¿Y si tanta verborrea acababa con mi paciencia? ¿Y si esa forma de dejar volar la imaginación me hacía sentir excluida, y si no entendía lo que pasaba por su cabeza? ¿Y si me resultaba cargante y si me daban ganas de hacerla callar? Por suerte, la novela a las pocas páginas acalló mis dudas. Antes de conocer a Ana, conocemos a Marilla y a Matthew Cuthbert, los dos hermanos que quieren acoger a un chico que les ayude en la granja. Pero antes de conocer a los Cuthbert, conocemos a Rachel Lynde. Y en la forma en la que L.M. Montgomery describe a la señora Lynde, en ese primer capítulo que nos presenta Avonlea, el poblado donde tiene lugar esta novela, en ese momento en el que se me escapó una carcajada por la forma en la que presenta a la señora Rachel como la entrometida del pueblo, a la vez que la encumbra por su capacidad de no descuidar sus asuntos a la vez que se mete en los de los demás, ya supe que iba a amar esta novela. Siempre lo digo: a mí se me gana fácilmente con sentido del humor. Esto del sentido del humor es especialmente importante para mí cuando la novela nos va a presentar a una niña tan buena, tan imaginativa, tan optimista… Necesito un contrapunto a tanta dulzura y desde el principio sabía que la autora me lo iba a dar. Desde el momento en el que la señora Lynde le dice a Marilla que están cometiendo un error al adoptar a un chico, porque podría quemar la casa o sorber los huevos (¡qué puede haber peor que eso!), me pude relajar y aterrizar en la Isla del Príncipe Eduardo con toda la tranquilidad del mundo.

Además, a medida que iba leyendo, me iba reconfortando encontrar que Ana no es perfecta. Todo ese mundo interior tan rico que tiene, todas sus ideas románticas (en cuanto a Romanticismo se refiere), todos sus sueños, vienen dados por un pasado no tan colorido como el que se nos viene a la mente al pensar en este personaje. El momento en el que Ana narra a Marilla su estancia en familias anteriores, cuando fallecieron sus padres y antes de terminar en el orfanato, me llegaron a emocionar. Porque en ningún momento lo relata buscando la compasión de Marilla, sino que lo explica un poco a regañadientes, ya que preferiría hablar siempre de cosas bonitas, como los paisajes de Avonlea o las posibles amigas que hará allí. Ana tiene siempre muy buenas intenciones, pero es de mente dispersa, y eso le hará meter la pata en más de una ocasión, con la consecuente represalia de Marilla, que se convierte en la figura de autoridad para ella. Los momentos en los que Marilla le responde con sarcasmo a Ana cuando se va por las ramas e intenta explicarle lo que está bien y lo que está mal, para corregir su conducta y su vanidad, valen oro, porque en todo momento se muestra como una madre, aunque rechace ese nombre, y la autora huye de lecciones moralistas tan típicas de las historias juveniles de la época, ya que muchas veces Marilla actúa con dureza ante Ana porque tiene que hacerlo, pero reconoce que a veces Ana tiene razón. Esa forma de Ana de pensar en el mañana como un nuevo día que todavía no tiene errores también me gustó.

Además de Ana, L.M. Montgomery nos presenta otros muchos personajes de Avonlea que se han ganado un huequito en mi corazón. Me encanta, por ejemplo, la relación que tiene Ana con Diana, una niña que necesitaba urgentemente una amiga y, aunque no tenga tanta imaginación como nuestra protagonista, encajan a la perfección. También el excesivo rencor que guarda Ana a Gilbert por su broma en el primer día que se conocen me hizo mucha gracia y qué decir de la forma que tiene Ana de ganarse a todos aquellos que al principio parecen dispuestos a censurarla. De todos los personajes, creo que mi favorito es Matthew, por su extrema timidez (¡no me pude reír más cuando la lía tantísimo para comprar un vestido a Ana!), y casi desde el principio me generaba mucha ternura. Es un trozo de pan.

Algo que me ha sorprendido de la novela es cómo pasa el tiempo de rápido… Cuando Ana llega a Tejas Verdes, la granja de los Cuthbert, tiene unos 11 años. Al acabar la novela ha terminado sus estudios y tiene una forma de ganarse la vida a los 16 años. El cambio de las estaciones, con la consecuente transformación de los paisajes de Avonlea, en cuanto a colores, en cuanto a luz, en cuanto a plantas y flores, me tenía hipnotizada. Y no suelo disfrutar de este tipo de descripciones, que se me hacen a menudo algo artificiosas, pero en este caso me ayudaban a imaginarme esa transición entre las diferentes épocas del año. Además, la edición del libro que tengo, de la colección de Toromítico, incluye unas páginas ilustradas en el interior a todo color con diferentes flores y paisajes que te ayudan totalmente a visualizar ese entorno natural tan rico. Otra curiosidad de esta edición que me ha llamado la atención es la imagen que se había formado L.M. Montgomery al imaginarse a Ana, ya que tomó como modelo a la actriz estadounidense Evelyn Nesbit, y en este ejemplar también se recogen algunas de sus fotografías.

Lucy Maud Montgomery (1874-1942) perdió a su madre cuando tenía 21 meses. Su padre la dejó al cuidado de sus abuelos, que le impartieron una educación muy estricta, hasta que completó sus estudios y fue a Isla Príncipe, donde vivía su padre con su madrastra, para conseguir el certificado de enseñanza rindiendo dos años en uno. Trabajó en varias escuelas isleñas, estudió Literatura un año en la Universidad de Dalhousie y trabajó para los periódicos de Halifax Chronicle y Echo como correctora, antes de publicar su primera novela: Ana la de Tejas Verdes, que se convirtió en un éxito inmediato. A partir de entonces, Montgomery supo que podría dedicarse a escribir como forma de ganarse la vida, aunque los editores la vendieran como una puritana escritora que no aspiraba a la fama ni a nada que no fuera demasiado femenino… El relato de la niña huérfana en un entorno tan idílico como la Isla del Príncipe Eduardo se coló también en el mercado norteamericano. Mark Twain dijo de Ana que era “la niña imaginaria más encantadora que se haya creado” tras la “inmortal Alicia”. Y su fama llegó a ser internacional, algo que le permitió continuar con las aventuras de Ana a lo largo de los años. Me ha hecho especial gracia saber que se indignó profundamente cuando vio la versión cinematográfica de su novela en 1934 porque la ambientaron en Estados Unidos y ¡salía una mofeta! ¿Cuándo se había visto en la Isla del Príncipe Eduardo una mofeta? En total, L.M. Montgomery publicó unas 20 novelas y más de 500 relatos. En España, Toromítico ha editado la serie de Ana y también la de Emily, la de Luna Nueva (por cierto, que la autora era muy fan de las Brontë y visitó Haworth en una visita a Reino Unido, y por la elección de los nombres de sus protagonistas diría que su favorita no era Charlotte… Es sólo una suposición, jeje…). En la editorial DÉpoca tenemos Valancy Stirling o El castillo azul.

VALORACIÓN · · · · · · · · · · 5/5 ★★★★★

Supongo que estaréis hartos de escuchar que Ana la de Tejas Verdes es un libro refugio… pero lo es. Y las charlas con las personas que estamos leyendo la serie y comentamos las aventuras de la protagonista cada sábado por la tarde, también es un refugio. Además, es de esos libros que apetece mucho comentar, no porque pasen cosas trepidantes, sino simplemente para recordar con una sonrisa los buenos momentos leídos. Sólo en la tanda final tuvimos motivo para no reír tanto como otras semanas, por algo que ocurre al final, pero por lo general es una maravilla compartir la lectura con más gente. Aparte de esto, la novela me ha encantado: por sus personajes, por su entorno rural, por sus anécdotas, por su sentido del humor, por la emotividad con la que se tratan algunos capítulos y porque está estupendamente escrito. De verdad que no me esperaba que me fuera a gustar tanto, y ahora no dejo de pensar en por qué no leí esto siendo más joven… No sé si lo hubiera disfrutado más, pero bueno, las cosas llegan cuando llegan… Ahora le toca el turno a los siguientes títulos de la serie. Ya me han comentado que hay cierto punto en el que la frescura de este origen de la saga se pierde, y creo que me gustará leer los siguientes libros sin perder de vista el momento vital en el que se encuentra la escritora. Por ejemplo, esta primera novela la publicó con 34 años, siendo soltera, viviendo con su abuela viuda… Me parece percibir mucho de autobiográfico en Ana, y no quiero perder esto de vista. Pero vamos, ahora mismo estoy deseando continuar. :)

✎ Sonia López

6 comentarios en “‘Ana la de Tejas Verdes’ de L.M. Montgomery”

  1. voy por el cuarto libro, me encanta la historia de Ana.. hasta ahora quede fascinada. Lo unico que el cuarto libro no me esta gustando mucho o se me esta haciendo muy dificil leerlo ya que lo encuentro un poco aburrido. Por eso he decidido dejar de leer este libro y leer otro, descansar un poco de las cartas de Ana que me agobian mucho y luego volver a leerlo. No quiero perder el entusiasmo por solo un libro

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    1. Sí, algo había escuchado ya… Lo mejor en estos casos, como dices, es parar a tomar aire. :) De todas formas, a mí me suelen gustar los libros epistolares, me produce curiosidad… Pero aún me falta, ahora empezaré el tercero. :D

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  2. Hola, me alegro que te haya gustado tanto “Ana de las Tejas Verdes”, en verdad es un libro refugio y creo que en estos momentos es lo que la mayoría que disfrutamos de la lectura necesitamos.
    Tengo curiosidad por leer “Emily de la Luna Nueva” porque la autora dijo que Emily se parecía más a ella en personalidad, que Ana era demasiado optimista y brillante cosa que ella no.
    Cuando termines la saga de Ana te recomiendo “Historias de Avonlea” no tienen el toque inocente de la saga pero los cuentos son igual de entretenidos e interesantes y mantiene el toque sarcástico.
    Saludos que sigas disfrutando de tus lecturas conjuntas :-)
    Pd: Gracias por el dato del fanatismo de la autora por las hermanas Brontë

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    1. Justo el otro día estuve investigando sobre la saga y me llamaron la atención esos relatos de Historias de Avonlea, no descarto leerlos en cuanto termine con la serie principal. Lo que dices de los toques sarcásticos me llama mucho la atención, jeje… Y también la saga de Emily, me encanta lo que dices de que la autora la consideraba más parecida a ella, me has contagiado tu curiosidad. :D Gracias!

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