Novelas, Reseñas

‘La vegetariana’ y ‘Actes humans’ de Han Kang

Este mes de julio terminé de leer Actes humans (Actos humanos), de la autora coreana Han Kang, y me di cuenta de que todavía no os había hablado de otra novela suya que leí en marzo, La vegetariana. ¡Menudo retraso de comentarios llevo! Así que aquí os traigo una reseña doble de estos dos libros breves pero intensos e impactantes sobre la violencia, la incomprensión y la inhumanidad. Ambas las leí en catalán, porque los ejemplares de la biblioteca que encontré estaban en este idioma, y me ha encantado su prosa. Me imagino que en castellano también estarán maravillosamente traducidas, ya que la editorial que las ha publicado es la misma: Rata Books. Son los primeros libros que he leído de la editorial, y me han parecido una fantasía en cuanto a material adicional y otros detalles.

Creu que l’home és un ésser cruel per naturalesa? El que hem viscut és només una experiència normal i corrent? Aquesta idea que tenim de la dignitat és una mentida, i en qualsevol moment ens podem transformar en insectes, bèsties o masses de pus i sang? El fet que no deixem de ser humiliats, mutilats i massacrats, és l’evidència que ens deixa la història sobre com és la naturalesa humana?

¿Cree que el hombre es un ser cruel por naturaleza? ¿Lo que hemos vivido es sólo una experiencia normal y corriente? ¿Esta idea que tenemos de la dignidad es una mentira, y en cualquier momento nos podemos transformar en insectos, bestias o masas de pus y sangre? ¿El hecho de que no dejemos de ser humillados, mutilados y masacrados, es la evidencia que nos deja la historia sobre cómo es la naturaleza humana?

‘LA VEGETARIANA’

Argumento: La vegetariana relata la historia de una mujer corriente, Yeong-hye, que por la simple decisión de no volver a comer carne convierte una vida normal en una perturbadora pesadilla. Narrada desde tres puntos de vista, La vegetariana cuenta el desprendimiento progresivo de la condición humana de una mujer que ha decidido dejar de ser aquello que le obligan a ser. El lector, como un pariente más, asiste atónito a ese acto subversivo que fracturará la vida familiar de la protagonista y transformará todas sus relaciones cotidianas en un vórtice de violencia, vergüenza y deseo.

Comentario: Aunque hayan pasado meses y meses desde que la leí, La vegetariana ha dejado huella y os puedo hablar perfectamente de cómo me sentí durante las tres partes en las que se divide la novela. Primero: estupefacción, ante las declaraciones tan aborrecibles del marido de la protagonista, la indiferencia con la que la trata, el desdén y la condescendencia hacia ella… Segundo: asco, ante las ideas macabras del cuñado de Yeong-hye con sus pretensiones artísticas y la falta de consideración hacia su familia, sin pensar en ningún momento en las consecuencias de sus actos, anteponiendo su concepto de “obra de arte” a todo. Tercero: tristeza, mientras seguimos a la hermana de Yeong-hye, preguntándose cómo ha podido ocurrir todo lo que ha acontecido en la novela. Sin duda, es la hermana mi personaje favorito, y aunque en la novela se planteen más preguntas que respuestas, creo que vale la pena formulárselas. Después, cuando leí Actos humanos, vi que estas preguntas son un sello de identidad de la autora.

Aunque los sentimientos descritos no sean precisamente positivos, la novela me tuvo enganchada desde el principio, y me hizo reflexionar muchísimo sobre el concepto del “sacrificio”. Porque este libro no va de veganismo; va de renuncia a la violencia, va de infelicidad, de insatisfacción… Nuestra protagonista quiere hacer algo a su manera, los demás no se lo permiten, y por no permitírselo, desde mi punto de vista, todo va a peor… y nadie carga con sus consecuencias. Todo por una decisión que toma Yeong-hye, que probablemente no había tomado antes por no molestar, por seguir la corriente y obedecer a todo el mundo (su padre, su marido) hasta que llega un punto en el que no puede más, algo hace clic en su cabeza y a partir de entonces… Bueno, a partir de entonces comienza la novela.

No sería éste un libro ideal para encontrar crushes literarios, que tanto oigo mencionar últimamente. Los hombres que retrata Han Kang en esta novela son todos abominables. Algunos parece que le ponen más ganas que otros para ser desagradables, pero no hay ninguno medio normal. Cretinos, pervertidos, maltratadores pasan por sus páginas, muy lejos de la imagen de los coreanos estrellas del K-pop que podamos tener como ideales masculinos de su país.

Por último creo que es de esos casos extraños en los que es totalmente recomendable leer la introducción antes de la novela. Puede parecer una obviedad, pero lo comento porque sé que muchos lectores, como yo misma, tenemos pavor a algunos prólogos en los que se avanzan demasiados detalles de la trama, y en este caso, no sólo se tiene mucho cuidado con los spoilers, sino que te dan la lupa con la que puedes prestar mayor atención a los detalles de la novela que remarcan el interesantísimo tema que la autora quiere transmitir con ella: un retrato de una sociedad que ha levantado muchas ampollas en el ámbito literario surcoreano.

‘ACTES HUMANS’ (‘ACTOS HUMANOS’)

Argumento: En mayo de 1980, en la ciudad de Gwangju el ejército sofocó una sublevación popular provocando miles de muertos. Actos humanos revive esos terribles sucesos a través de las experiencias de siete personajes diferentes: la tortura, el miedo, la angustia de no encontrar a los desaparecidos, el duelo, el sentimiento de culpa del superviviente, las pesadillas, las heridas, las secuelas, los reencuentros… Y el recuerdo de los muertos, su voz y su luz.

Comentario: Si la anterior novela me gustó y me impactó de una manera más formal, por cómo estaba escrito, por el tema más que por la historia, en el caso de Actos humanos me sorprendió un uso de la segunda persona que hizo que dejara a un lado la novela un tiempo antes de ponerme en serio a leerla. No tengo problemas a la hora de leer novelas escritas en primera persona y que hacen referencias puntuales a una segunda persona que bien puede ser el lector (Jane Eyre) o algún personaje secundario o invisible de la novela (Las ventajas de ser un marginado), pero no soporto la segunda persona como protagonista. No puedo. Me saca de la novela. Supongo que cuando un escritor utiliza este recurso (que hasta ahora había leído sólo en relatos) es para involucrar más al lector, para meterle en la piel del protagonista de la forma más forzada posible, y eso conmigo no funciona: yo ya procuro entender al protagonista sin que me hablen a mí como si fuera él… Pero bueno, son manías mías. Y esta fue la barrera que tuve que superar los meses que transcurrieron desde La vegetariana hasta leer esta novela, que llegué a empezar 3 o 4 veces antes de leerla de verdad… Y sobra decir que me alegro mucho de haberlo intentado tantas veces.

Cuando aterrizamos en Actos humanos, acaba de ocurrir una matanza, pero no sabemos qué ha pasado exactamente. En esta novela no se relata de buenas a primeras lo que ha provocado la situación en la que estamos. Sabemos que hay muchos cadáveres en un polideportivo. Sabemos que hubo una manifestación. Sabemos que hubo una respuesta violenta por parte de las autoridades. Pero no sabemos por qué era la manifestación. No sabemos en qué año estamos. No sabemos qué hacía el protagonista (“nosotros”) allí. Y por supuesto, no sabemos por qué las autoridades abrieron fuego, que es probablemente la gran cuestión de esta novela…

Como os podréis imaginar por el tema que se trata, la lectura de esta novela es muy dura. No presenciamos demasiadas escenas perturbadoras de forma directa (al menos no como en La vegetariana), la mayoría son referenciadas como de pasada y quedan más en la imaginación del lector, pero tanto los momentos desagradables que sí leemos como los que se evocan, creo que dejan muchísima huella. Sobre todo, porque a medida que nos acercamos al final del libro, todo lo que se ha estado narrando en él va cobrando una sensación de realidad que incomoda muchísimo. A medida que vas pasando páginas, avanzando partes en las que el “tú” puede ir cambiando de personaje, en las que vamos conociendo testimonios muy diferentes de esa misma noche y de cómo han sobrevivido a lo largo de los años, de cómo fueron las represalias que se tomaron contra algunos de los supervivientes, cómo tienen que lidiar con el sentimiento de culpa aquellos que no murieron esa noche (o esas noches, mejor dicho)… a medida que te vas empapando de sus experiencias y ves que todo ocurrió de verdad, que esas personas existieron de verdad, que esas torturas fueron reales, que esas medidas violentas e inexplicables desde un punto de vista ético, fueron reales… que ese niño con el que te confunden fue real… te derrumbas.

Lloré varias veces con la novela. La que más (¡con llanto y todo, menos mal que estaba sola en casa!) cuando toma la voz la madre del protagonista. Bueno, ya lo he dicho, es una lectura muy dura emocionalmente hablando. Y al final, todo fue derivando más a la rabia, a la impotencia. Porque la autora nos explica su conexión con el caso, y la verdad es que no se me ocurre un mejor cierre para la novela, pues encaja muy bien con todo lo narrado antes. También enlaza muy bien con el texto adicional de Álvaro Colomer que nos sitúa un poco lo que acabamos de vivir en el contexto histórico de la Corea del Sur de 1980. Yo no tenía ni idea de la historia de este país. La verdad es que siempre pensé en Corea del Sur como un país parecido a Japón, mientras que Corea del Norte la asimilaba más a China… No tenía ni idea de su dictadura, ni del episodio que se describe en la novela, ni de la censura a la que Han Kang dedica una de las partes y que también cuenta con un desenlace emocionante y motivador.

LA AUTORA

Han Kang (Gwangju, 1970) ha conseguido el reconocimiento internacional gracias a su novela La vegetariana, su primera obra traducida al inglés (y al castellano) que le otorgó el premio Man Booker Internacional de ficción en 2016, aunque fue escrita en 2007. Vivió su infancia en Gwangju, la ciudad donde estudiantes y profesores se fueron organizando en sindicatos tras un cambio de régimen para intentar conseguir una serie de reformas a favor de la democratización, la creación de un salario mínimo y la libertad de prensa. Han Kang se mudó en 1980 con su familia a Seúl, y no vivió la manifestación ni la respuesta armada contra ella en su ciudad natal, pero fue un acto que le marcó mucho a ella y a su familia. Estudió literatura coreana en la Universidad de Yonsei y comenzó a publicar poemas en 1993. Al año siguiente, con una novela titulada Ancla roja, consiguió un premio nacional de literatura y hasta el momento tiene 7 novelas publicadas y varias colecciones de cuentos y poesía con diversos premios literarios. En una entrevista a WMagazin muy interesante sobre La vegetariana, nos describe así su oficio:

Hacer preguntas, eso es para mí escribir. No escribo respuestas, simplemente me afano por responder preguntas, trato de permanecer mucho tiempo dentro de ellas. De rodillas, arrastrándome otras veces, espero llegar hasta el final, hasta el centro (aunque sea imposible).

Si algo tienen en común La vegetariana y Actos humanos es precisamente esta pregunta: ¿por qué anida la violencia en el ser humano? Evidentemente, en ninguno de los dos casos, hay una respuesta. Tengo muchas ganas de leer el tercer libro que ha publicado la editorial Rata de Han Kang: Blanco. Al mirar su argumento pensé que era como una especie de recopilación de relatos inspirados en cosas blancas, pero por lo visto, como siempre ocurre con esta autora, es bastante más: un recorrido por sensaciones, nostalgia y dolor… Porque no hay que olvidar que en Asia el blanco es el color del luto.

VALORACIÓN · · · · · · · · · · 4/5 ★★★★✰

A ambas novelas les puse 4 estrellas. En el caso de La vegetariana, me llamaba mucho la atención la diversidad de opiniones que generaba y una vez leída no me extrañó en absoluto. Es de esas lecturas raras, con las que o conectas o no te la llegas a creer, porque tiene bastantes escenas que rozan el surrealismo. Yo he conectado. Tiene escenas muy escabrosas, imágenes impactantes y momentos muy duros, y aun así, lo he devorado, me ha gustado mucho cómo estaba escrito. Hay detalles que no me acaban de cuadrar y hubiera preferido un final más resuelto, pero bueno, esto también va a gustos… Sobre Actos humanos, lo único que me impide darle las 5 estrellas es ese uso de la segunda persona que me hizo desconectar a veces de lo que me estaban explicando para intentar interpretar la novela de una u otra forma… Por todo lo demás, merece mucho la pena. Creo que no sólo tiene un mensaje de fondo muy necesario e importante, sino que consigue conmover al lector (o al menos a mí) de una manera como pocos libros lo logran. En definitiva, Han Kang me ha encantado y creo que no he podido tener más suerte al comenzar a leer literatura coreana con ella. Mi próxima lectura del país será seguramente Nacida en 1982, de Cho Nam-joo, de la que me han hablado muy bien, pero será más adelante. De momento, tengo que dejar que cicatricen las heridas que me ha dejado esta autora.

Sonia López

Enlaces de interés:

Han Kang (página web oficial de la autora)

2 comentarios en “‘La vegetariana’ y ‘Actes humans’ de Han Kang”

  1. Como siempre un placer leer tus reseñas. Los dos libros me interesan mucho, especialmente el primero, puesto que trata un tema que me parece muy importante: hasta qué punto puedes salirte de los esquemas fijados por tu sociedad. Por lo que estoy aprendiendo de la sociedad coreana creo que en este país es mucho más difícil salirse del patrón fijado de lo que es para nosotras, que vivimos además en una gran ciudad, donde cualquier comportamiento fuera de la norma pasa más desapercibido. Lástima que la vegetariana no esté en edición digital, puesto que sería una buena lectura/reflexión veraniega, combinada con otra lectura más “light”.

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    1. Vaya, no sabía que no estaba en formato digital. Yo los tomé prestados de la biblioteca. Creo que ‘La vegetariana’ te puede gustar por el tema que dices, la verdad es que da para un buen análisis, aunque eso es sobre todo en la primera parte… Luego todo se vuelve muy raro y creo que por eso mucha gente odia la novela. Pero en el fondo, las partes 2 y 3 no dejan de ser consecuencias de la primera, así que para mí, sigue siendo válido el tema de los límites de nuestra “libertad”. Muchas gracias por tu comentario! :)

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