Novelas, Reseñas

‘El llop estepari’ de Hermann Hesse

El Club Pickwick seleccionó para leer el mes de enero El lobo estepario de Hermann Hesse. Mi impresión previa era que iba a tratarse de una lectura espesita e intensa. No había leído todavía a Hesse, pero tengo algún libro corto suyo en mis estanterías (de una colección antiquísima de El Periódico), y su fama le precedía. Como sabéis, uno de mis propósitos de este año es aprender a decir “no” a los libros que no me gusten o no me digan nada, así que comencé pensando en abandonarlo a la que hubiera 3 páginas aburridas seguidas. Hasta que llegó esta cita en la página 26 y me convencí de que valdría la pena llegar al final.

Hi veig, però, quelcom més, un testimoni del nostre temps, ja que la malaltia psíquica d’en Haller -això ho sé avui- no era un cas excepcional, sinó la malaltia del nostre temps, la neurosi d’una generació, la d’en Haller, i a la qual no havien de sucumbir tan sols els més dèbils i mediocres sinó, precisament, els més forts, intel·ligents i més ben dotats.

Sin embargo, lo veo como algo más, un testimonio de nuestro tiempo, ya que la enfermedad psíquica de Haller -eso lo sé hoy- no era un caso excepcional, sino la enfermedad de nuestro tiempo, la neurosis de una generación, la de Haller, y a la cual tenían que sucumbir no sólo los más débiles y mediocres, sino, precisamente, los más fuertes, inteligentes y mejor dotados.

FICHA TÉCNICA

Título original: Der Steppenwolf
Autor: Hermann Hesse
Traducció: Margarida Sugranyes  
ISBN:
978-84-9930-170-9
Editorial: Edicions 62
Año de publicación original: 1927
Fecha de edición: 2010
Nº páginas: 226 páginas
Formato: Tapa blanda

Sinopsis: El lobo estepario es una recreación tormentosa, poética, casi fáustica, de una especie de misántropo que choca frontalmente con la sociedad burguesa. Se trata de un individuo dolorosamente escindido entre el hombre lúcido, inclinado al bien, y el ser instintivo, salvaje y feroz, como un lobo. “Este libro” escribió Hesse “habla de agravios y carencias; pero aun así, no es el libro de un hombre desesperado. Sino el de un hombre lleno de fe”.

COMENTARIO

Yo me enfrenté a El lobo estepario sin conocer nada de su argumento. Pero quizás sea interesante saber que el libro retrata la vida de Harry Haller, apodado a sí mismo como “lobo estepario”, que es un hombre que se acerca a los 50 años de edad en plena época de entreguerras habiendo afrontado un divorcio y la difamación de todo su entorno cultural. Respecto a esa difamación, no se conocen los detalles, pero todo apunta a que Haller se posicionó contra la guerra y lo tacharon de traidor a la patria, aunque es una interpretación mía por tratarse de una obra en la que Hesse puso mucho de su vida.

Con este libro he pasado por distintas fases. El prólogo en el que el vecino de Harry Haller nos presenta al protagonista, sus idas y venidas, su contexto… me pareció interesante. No llegué a sentir lástima por el “lobo estepario”, pero sí conseguí empatizar con él de alguna manera: sus ganas de soledad, su forma de ver a los burgueses… Este vecino nos presenta a Haller como una especie de víctima del momento que le tocó vivir, haciéndonos ver que no fue el único, y eso me llamó poderosamente la atención.

Después, Harry toma la palabra en sus memorias y yo sólo quería avanzar hasta el temido tratado que otras compañeras de lectura me anunciaban como que ahí residía el meollo o la chicha del libro, para bien o para mal. Y efectivamente así fue, sólo que al esperármelo tan denso y concentrado, como un ensayo de psicología, finalmente me sorprendió resultando ameno y con unas ideas bastante fáciles de asimilar…

Primeros problemas con el libro: la forma en la que Haller consigue el tratado, una especie de expediente en el que se le retrata a él con su nombre y apellido, hace pensar que todo es efectivamente una ficción de Harry. Toda la introducción del vecino que consigue que veas el caso con cierta verosimilitud se la carga completamente. Seguramente por eso, me encontraba mucho más cómoda en la tercera persona del tratado y del vecino que cuando Harry recupera la pluma, porque desde entonces, sé que no me puedo creer nada de lo que me dice, y yo con los narradores no fiables tengo una relación amor-odio: algunos de mis libros favoritos usan este recurso, pero también lo hacen algunos de los libros que más he llegado a aborrecer…

Así pues, tras el tratado, Harry vuelve a explicarnos qué le ocurre a continuación, y como si no hubiera aprendido nada del tratado (donde claramente están las claves para que no ocurra lo que ocurre al final) nos explica que conoce a Hermine, y se propone obedecerla en todo lo que le pide. No nos perdamos el detalle de que Hermine se llama así porque a Harry le recuerda a su amigo de la infancia Hermann (el nombre del autor), así que no dejaba de tomármelo como una representación de que Hermann/Hermine le dice a su protagonista lo que debe hacer, y al final resulta que obedecer es algo más fácil que saber lo que uno mismo debe hacer (como dice Hermine en un determinado momento y que Harry interpreta un poco como le da la gana…) y con este lío y El club de la lucha en mente, sintiendo una especie de dejà vu, dejé de disfrutar del libro…

La ficción que se me presentaba no me la creía. No llegué a creerme a Maria, ni a Pablo, ni sus fiestas, ni nada… He leído el libro como si no fuera real, y ya sé que las novelas tienen que jugar con la ficción, pero yo tengo que creérmelas para poder entrar en ellas. Si no entro en su mundo, si no las siento como cercanas, no puedo hablar con los personajes en mi mente, no puedo imaginarme qué harían en ésta u otra situación, la novela no me atrapa, y así ha sido con El lobo estepario. Es posible que su originalidad me haya perjudicado.

El libro parece que tenga como objetivo principal la reflexión sobre la depresión y el suicidio vs. los placeres de la vida. Me gustaron mucho algunas ideas planteadas en el tratado sobre la importancia del sentido del humor para mantener la cordura, sobre la complejidad del ser humano (que Haller se empeña en ver como bipolar), y en realidad me alegro de haber leído este libro en una etapa de mi vida en la que me considero “feliz”, porque si llego a estar en otro momento más permeable y me encuentro con ciertos episodios de este libro, no sé cómo hubiera reaccionado. Quizá me hubiera sentido más identificada con Haller o quizá me hubiera sentido insultada por su burla hacia lo burgués, no se sabrá nunca…

Y, pese a todo, me gustaría destacar que el libro está maravillosamente escrito. No sé si he tenido suerte con la traducción catalana del libro, pero yo creo que sí, porque intuyo que podría haber sido algo mucho más pedante y, como mínimo, estoy contenta de que no llamaran a Hermine “Armanda”, y al amigo de Haller “Armando”, porque le quita toda la gracia al chiste del autor.

Hermann Hesse (1877-1962) ha sido objeto de estudio de numerosas tesis y llegó a ser el europeo más leído en Estados Unidos y en Japón durante el centenario de su nacimiento. En su adolescencia, sufrió depresión y llegó a ser ingresado en un manicomio por intentar suicidarse. Trabajó como mecánico de relojes y como librero antes de publicar sus primeros libros de poemas, que fueron un fracaso de ventas. En 1904 publicó su primera novela, Peter Camenzind, y con ella emprendió una carrera que le permitió viajar en busca de inspiración espiritual y religiosa. Entre sus obras más conocidas están Siddharta, El lobo estepario y los relatos autobiográficos En el balneario y Viaje a Núremberg. Aunque intentó participar en la Primera Guerra Mundial en 1914, lo rechazaron como soldado por problemas de salud, y acabó siendo voluntario responsable de la «Librería de los prisioneros de guerra alemanes». En ese mismo año publicó en un diario un artículo solicitando a los intelectuales alemanes que no cayesen en las polémicas nacionalistas, lo cual le puso a toda la prensa y círculos sociales que frecuentaba en contra. También durante la Segunda Guerra Mundial fue censurado por la prensa al escribir reseñas favorables de autores judíos, su manera de hacer frente al nazismo. Se refugió en Suiza para escribir El juego de los abalorios, donde describe una especie de sociedad ideal para él y que se considera el motivo que le valió el Premio Nobel de Literatura en 1946.

VALORACIÓN · · · · · · · · · · 2/5 ★★✰✰✰

No puedo decir que me haya gustado… Creo que las conclusiones del final son las mismas que las del tratado, con lo que podría haberme ahorrado bastante tiempo para dedicárselo a otras lecturas. Ha habido momentos muy sorprendentes, personajes curiosos e inolvidables, la prosa de Hesse me ha parecido excelente, es decir, que siendo objetiva, y valorando su contexto, sé que tiene mucho mérito el libro. Pero lo que cuenta… A mí no me ha interesado lo más mínimo de la mitad hasta el final. Me parece que estaba rizando el mismo rizo una y otra vez y la vida es mucho más sencilla de lo que algunos se empeñan en analizar. De todas formas, comprendo que pueda servir de espejo a tanta gente, sobre todo considerando que gran parte de la novela está basada en experiencias propias reales… Sin embargo, esta especie de conexión yo la siento con otros tipos de libro, como El guardián entre el centeno. Supongo que simplemente hay veces que conectamos con un libro y hay veces que no…

Sonia López

9 comentarios en “‘El llop estepari’ de Hermann Hesse”

  1. Este libro me lo dejó un amigo después de una ruptura sentimental. No conseguí avanzar casi nada (sólo recuerdo la puerta que iba a una especie de ¿bar? ¿cabaret?). No era mi momento y, después de leer tu reseña, creo que mejor le dedico mi tiempo a otros libros…

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    1. ¡Uh! Después de una ruptura sería algo ideal para acabar de hundirse… Supongo que te quedaste en alguna de las tres páginas que dedica a describir la puerta de un teatro-bar al que no entrará hasta el final de la obra… Creo que haces bien en dejarlo pasar, y más si ya le diste su oportunidad.

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  2. Muy interesante tu reseña y además coincido contigo en varios puntos. Me hubiera gustado que el vecino siguiera contando la historia de Harry, de hecho el principio me pareció muy prometedor; y además como a ti el libro me empezó a resultar aburrido en el último tercio.

    Te confirmo que, leído en alemán, no se trata para nada de un lenguaje pedante aunque sí es culto. La dificultad del texto para mí estaba mucho más en la comprensión del contenido que de la forma. Y lo triste es que al final no entendía mucho pero no entender tampoco me importaba mucho…

    Le leí algún fragmento a mi marido alemán R. Y su comentario fue algo así como si de verdad me estaba leyendo eso. Desde entonces algunas veces a modo de broma le llamo Hermann…, así que en algo me ha influido el libro.

    Espero que el próximo libro del club me gusta más.

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    1. Hola, Mercedes!

      Me alegra saber que Hesse tampoco es pedante en el idioma original; la verdad es que pensaba que podía traducirse como algo pedante porque a veces los traductores con obras así se ponen más papistas que el Papa, pero no se me ocurrió pensar en que el original también lo fuera… Tu comentario me sirve para aclararlo, jeje…

      Creo que si la historia la hubiera explicado el vecino, o incluso si él hubiera cerrado la historia, nos hubiera quedado un mejor sabor de boca… Pero las obras son como son, y no podemos cambiarlas a nuestro antojo. O sí, pero ya se queda en el ámbito de nuestra mente y por lo tanto fuera de nuestra valoración, jaja…

      Gracias por tu comentario, me encanta compartir impresiones con compañeros de lectura! Yo también espero que la próxima elección del club nos deje mejores momentos, la verdad… ;)

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  3. Un título pendiente en mi lista de lecturas. Creo que lleva 20 años como “pendiente” jajaja. De Hesse me he leído Siddartha y Narciso y Goldmundo. Las leí en plena adolescencia, animada por el entusiasmo con el que las recomendó nuestro profesor de literatura española. De Siddartha me dijo “No te lo leas ahora, deja que el libro te llame en su momento”. Pero no le hice caso, me podía más la curiosidad. Me parecieron espesas y me costó entrar en ellas. Aún así, las terminé. Era una época, la mía, en la que creía que tenía que terminar sí o sí todo lo que leía (por suerte, ya he cambiado ese enfoque). Me ha hecho gracia leer tus impresiones sobre la narrativa de Hesse, me has recordado a las mías hace más de veinte años xD. Así que de momento…mantengo al Lobo Estepario al final de la lista. Un abrazo, Sonia! Nos leemos!

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    1. Uy, acabo de leer los argumentos de ‘Siddharta’ y ‘Narciso y Goldmundo’ y qué pereza… Me recuerdan a ciertos aspectos de ‘El lobo estepario’, así que si estos ya no te gustaron, menos aún te voy a recomendar éste… Estoy segura de que es una lectura con la que debes conectar en un momento muy determinado de tu vida y tienes que afrontarla con ganas de dejarte llevar por esa “mentira” de Hesse para sentirte identificado y disfrutar de su surrealismo final, pero en mi caso, ni soy ese público, ni estoy en ese momento, así que yo también dejaré aparcado a Hesse una larga temporada… Será por historias que hay por descubrir! ;)
      Un abrazo y gracias por pasarte!

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  4. Me encantan tus reseñas, qué puedo decir, ja ja ja. No tengo interés, especialmente por lo que dices del tono del libro. No es que esté en una época triste, pero criar a dos adolescentes no es un paseo por el parque, -como dicen en EEUU-, así que paso de este. Al menos está bien escrito. Es un clásico importante, eso desde luego. Todos los libros tienen su momento, y es cierto que cuanto más sabemos de ellos, más puede que nos llenen. Lo bueno -o malo-, es que en el mundo de la literatura y los clásicos hay mucha competencia, verdad?

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    1. Sí, ahí está el problema… Con tanto libro pendiente a veces cuando leo un libro que no me llega o que sé que no está hecho para mí, independientemente de si es bueno o malo, me desespero un poco pensando que estoy perdiendo el tiempo. En este caso, si no hubiera sido una lectura conjunta y porque tenía muchas ganas de comentarla con mis compañeras de lectura, no creo que lo hubiera terminado.

      Casualidades de la vida me ha ocurrido lo mismo este inicio de año con otra lectura conjunta, y realmente puedo distinguir que en el caso de Hesse es una obra relevante y valiente, con mucho del autor dentro y muy bien escrita, pero que no se adapta a mis gustos y en el caso de la otra (ya os hablaré de ella más extensamente cuando la acabe, pero avanzo que es la trilogía de ‘Binti’) sencillamente está mal construida. Y aun así hay mucha gente a la que le ha gustado, lo cual es totalmente respetable, pero siendo objetivos creo que no está bien y la estamos leyendo tomándonosla un poco a cachondeo para sobrellevar la pena de habernos gastado el dinero en eso (y muy bien invertido en risas, he de decir…).

      Muchas gracias por tu comentario! :)

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      1. Me encanta vuestra actitud ante el fiasco. Jajaja. Pienso igual que tú, si hay a quien le gusten ciertos libros, pues qué bien. Pero los clásicos por algo lo son, eso cada vez lo veo más claro. Y volviendo a lo mismo, hay algunos que no nos llegan tanto, y eso no se puede evitar.

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