Novelas, Reseñas

‘Harry Potter y el misterio del príncipe’ de J.K. Rowling

Ay, se me va a hacer difícil hacer esta reseña habiendo ya leído el último libro, pero intentaré ser lo más fiel posible respecto al momento en el que lo leí. Por suerte tengo las notas y charlas que tuve con las amigas con las que hago la lectura conjunta, porque ahora mismo el sexto y séptimo libro se me juntan un poco… En fin, que yo no he venido aquí a divagar, he venido a hablaros de Harry Potter y el misterio del príncipe, de J.K. Rowling.

-¡Ay, Harry, esto pasa a menudo, incluso entre los mejores amigos! Cada uno está convencido de que lo que dice es mucho más importante que cualquier cosa que los demás puedan aportar.

Como siempre aviso con los libros que pertenecen a series, y más en este caso en el que es inevitable hablar de él como si todo el mundo lo hubiera leído, esta entrada está plagada de SPOILERS. Y aunque siempre lo aviso, ESTA VEZ VA EN SERIO, porque no solamente hablaré del final de este libro, sino también del final de la saga. Read at your own risk.

FICHA TÉCNICA

Título original: Harry Potter and the Half-Blood Prince
Autora: J.K. Rowling
Traducción: Gemma Rovira Ortega
ISBN: 978-84-7888-990-7
Editorial: Salamandra
Año de publicación original: 2005
Fecha de edición: Diciembre de 2018
Nº páginas: 576 páginas
Formato: Tapa dura

Sinopsis: Con dieciséis años cumplidos, Harry inicia el sexto curso en Hogwarts en medio de terribles acontecimientos que asolan Inglaterra. Elegido capitán del equipo de quidditch, los entrenamientos, los exámenes y las chicas ocupan todo su tiempo, pero la tranquilidad dura poco. A pesar de los férreos controles de seguridad que protegen la escuela, dos alumnos son brutalmente atacados.

COMENTARIO

Y como siempre hago con este tipo de entradas, más que una reseña, os presento los temas que más me han llamado la atención del libro.

1. Risas y salseo. Después del ambiente opresivo del libro anterior, volvemos a un curso de Hogwarts “normal” en el que el trío protagonista puede permitir relajarse un poco para disfrutar de su juventud. Comienzan a hablar más en serio de relaciones de pareja y para mi sorpresa Ron comienza a salir con Lavender Brown (por qué le interesa a ella Ron sigue siendo un misterio para mí…). Lo más divertido, las escenas de Ginny, en general: cuando se defiende de quienes la acusan de salir con demasiados chicos (capítulo 5: “Y la última vez que me fijé, te aseguro que era un chico y no cinco.”) o cuando se mete con su hermano (capítulo 25: sobre un hipotético tatuaje de Ron, “Un micropuff, pero no le he dicho dónde.”) y la forma que tiene Harry de tratar sus sentimientos hacia Ginny (capítulo 14: “No, no… tendría que controlar ese sentimiento fraternal en particular.”). A lo largo de toda la novela hay momentos que sirven para compensar la tensión perfectamente, como cuando en el capítulo 24 Harry le lanza un Sectumsempra a Draco Malfoy, un momento tremendo, y Snape casi le pilla con el libro de Pociones de Ron:
“-Entonces, ¿por qué lleva el nombre Roonil Wazlib escrito en la portada?“

2. Secundarios tiernos. Cada vez le he ido tomando más cariño a Luna y Neville, los dos incomprendidos de Hogwarts. Cuando Luna recuerda con nostalgia las clases del Ejército de Dumbledore porque “Era lo más parecido a tener amigos.” (capítulo 6) o cuando McGonagall le pregunta a Neville por qué elige ciertas asignaturas que no se le dan precisamente bien y “…murmuró algo parecido a ‘Mi abuela quiere'” (capítulo 9), dan muchas ganas de abrazarlos a los dos. Y ya ni os cuento mi alegría cuando en el capítulo 19 se les ocurre que Luna sería una buena comentarista de quidditch y la tenemos soltando cosas que no vienen al caso… vamos, para mí es el mejor partido de quidditch de la saga (que por otro lado, estos partidos siempre me han aburrido un poquillo…).

3. Conversaciones con Dumbledore. Dejando a un lado las anécdotas y escenas graciosas, una de las tramas más importantes de esta novela es la que lleva a Dumbledore a mostrar a Harry algunos recuerdos que ha ido recopilando sobre el origen de lord Voldemort. Y es que Dumbledore sabe que ese año morirá y el hecho de saberlo yo también gracias a un fantástico (IRONÍA) spoiler de la serie The Big Bang Theory (episodio 6×15 por si os interesa), me ha permitido estar atenta a varios guiños que me hicieron pensar que Dumbledore sabía lo que iba a pasar (aunque luego, al leer el último libro, se dice que igualmente le quedaba un año de vida, así que aunque el resultado fuera el mismo, seguí teniendo sorpresas hasta el final). La cuestión es que las charlas entre Harry y Dumbledore se multiplican en este libro, pero lejos de dejarle las cosas más claras a Harry, al final, en el capítulo 30, Harry sentía que no había sido suficiente: “Había tantas cosas que nunca le había preguntado, tantas cosas que debería haberle dicho.”

4. El misterio del príncipe. Otro de los enigmas que hace avanzar la trama en este libro es conocer al autor de las anotaciones del libro de Pociones que tomó prestado Harry Potter del colegio. Como siempre, J.K. nos deja algunas pistas falsas por el camino para hacernos dudar (es una edición muy antigua, a Slughorn le recordaba el estilo de Harry a su madre Lily, Hermione nos dice que tiene letra de niña, firma como Príncipe Mestizo…), pero aun así, siempre estuve entre Lily y Snape, y al final el verdadero autor fue el ex profesor de Pociones que por primer año no daba esa asignatura, sino Defensa contra las artes oscuras. “-¿Cómo te atreves a utilizar mis propios hechizos contra mí, Potter?” El profesor así lo confiesa en el capítulo 28 después de haber matado a Dumbledore y eso me lleva a…

5. Teorías sobre Snape. Una de las cosas que más he disfrutado de este libro es poder dar rienda suelta a mis teorías sobre este profesor. Si desde el primer libro me olía que en el fondo era bueno, aunque tiene episodios durante la saga en los que mete mucho la pata (sobre todo las faltas contra Hermione, que, pobre, no se las merece), siempre hay una parte de duda. Su mayor baza era la confianza de Dumbledore en él; en su contra, la forma de tratar a Harry y el odio mutuo que se tienen profesor y alumno. Fue mortífago, pero también trabajó para la Orden del Fénix. En fin, que tenía muchos claroscuros y en ambos bandos había gente que desconfiaba de él. Sin embargo, desde el momento en el que asistimos en el pensadero a la imagen de Lily defendiéndolo, comenzó a surgir una teoría en mi cabeza… ¿Y si Snape y Lily…? Y bueno, al final he podido comprobar que mi teoría no era del todo cierta, pero me acerqué bastante y me sirvió para comprender mejor al Snape que mata a Dumbledore por un bien común (como el propio Dumbledore conocía) y saber el motivo de la confianza ciega de Dumbledore hacia él. Y es que en este libro el director de Hogwarts no dejaba de repetir todo el rato a Harry lo importante que es la capacidad de amar, algo que Voldemort no conocerá jamás, y siempre que ponía de relieve ese hecho, me hacía pensar en el posible arrepentimiento profundo de Snape por lo que le ocurrió a Lily y que seguramente confesó a Dumbledore. Por otro lado, el saber que el plan de Draco era seguramente matar a Dumbledore (ya que yo sabía que Dumbledore moría), y al decirse desde el principio que Snape sería el encargado de hacerlo si Draco fallaba (y evidentemente iba a fallar), también me hizo leer el texto desde esa perspectiva, siendo consciente de que Snape no podía traicionar a Dumbledore tal cual, TENÍA QUE HABÉRSELO DICHO. Y aunque al final es algo más complejo que todo eso, el resultado es el mismo, que ambos estaban conchabados. Para ejemplo de cómo cambia conocer el destino del director al leer sus palabras, el capítulo 17, cuando Harry le intenta alertar de que algo trama Draco: “-Sí, Harry, estoy dotado de una extraordinaria capacidad mental y he entendido todo lo que me has contado (…). Creo que hasta podrías considerar la posibilidad de que haya comprendido más cosas que tú.” Evidentemente, aquí todas mis alertas se dispararon.

VALORACIÓN · · · · · · · · · · 5/5 ★★★★★

No hay que olvidar que venimos de Harry Potter y la Orden del Fénix, un libro con un ambiente bastante sofocante y opresivo, con Dolores Umbridge, y Harry pensando mal de todo el mundo, con sus gritos y tal… Y es interesante y ocurren cosas importantes, pero el tono, sobre todo al final, es bastante deprimente… Y llegamos aquí, y empiezan las bromas, los emparejamientos, el misterio del Príncipe Mestizo, las fiestas de Slughorn, Luna comentando un partido de quidditch, el bolígrafo corrector de Ron y otros artículos de los gemelos, Trelawney en los pasillos protagonizando gags autoconclusivos dignos de tiras cómicas… Y siguen pasando cosas graves e igualmente relevantes: la historia de pre-Voldemort, los “accidentes” de Hogwarts ¡y la muerte de Dumbledore! Pero incluso en su funeral, Harry veía cosas positivas o divertidas a su alrededor. En general me lo he pasado muy bien: los trayectos en bus al trabajo se me hicieron cortísimos mientras lo leía y una vez en la oficina se me hacía duro dejar de leerlo… Así que para mí tiene sus 5 estrellas ya. Y estoy segura de que sin saber que Dumbledore moría en el libro me hubiera quedado más descolocada al final, así que tiene mérito que me haya gustado tanto… :)

Sonia López

Bonus track:

Os dejo con mi versión alternativa de cómo Snape y Dumbledore apalabraron la muerte de éste último tal cual la escribí para el grupo del club de lectura y que me salió del alma… Me hizo gracia comprobar en el séptimo libro las diferencias con la charla original… XD

En mi teoría, lo tenían apalabrado ya… Snape le dijo a D. algo así como:
-Mira, la madre de Draco me hizo jurar por mi vida que ayudaría a su hijo a cumplir una misión de Voldemort.
-Gracias, agente doble Snape.
– Ah, por cierto, la misión es matarte, quizá debería haber empezado por ahí…
-Emm… Sí, igual sí.
-¿Qué hago, entonces? Si no cumplo la promesa, me muero…
-No te preocupes, hijo, yo he vivido mucho ya… Este año ya pensaba jubilarme y enseñar al joven Potter lo de los horrocruxes esos…
-Vale… Con un poco de suerte te mata Draco y yo no tengo que hacer nada…
-Bueno, si a ti eso te parece suerte… Si eso, intenta averiguar como quiere matarme y así podemos ir dándole largas…
-Claro, claro… Avisarás a Potter de todo esto, ¿no? Ya sabes… Bastante me odia ya como para que encima piense que te estoy traicionando…
-Sí, tranquilo, ahora me lo apunto en la agenda…

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