Poesía, Reseñas

‘Poesía bipolar’ de Henri Berger Martín

Vaya por delante que no soy lectora de poesía, ya lo sabréis si me seguís de hace tiempo porque por aquí nunca he reseñado un libro de poemas… De hecho, en el reto de Librópatas 2019 al que me apunté a principios de año, se proponía leer un libro de poesía escrito en el siglo XXI, y yo ya me había resignado a no completar el desafío. Pero entonces, en Edición anticipada vi una portada que me llamó la atención: era la de Poesía bipolar de Henri Berger Martín, y su descripción no me desagradaba. A lo mejor era el libro que necesitaba para congraciarme con el género…

Je gratte mon coeur comme je gratte le papier
Et je pleurs de l’encre comme je ris des traits
Car j’aime écrire et je continuerai.

Rasgo mi corazón como rasgo el papel
Y lloro tinta como río trazos
Pues amo escribir y así seguiré.

FICHA TÉCNICA

Título original: Poesía bipolar
Autor: Henri Berger Martín
ISBN: 9788417483647
Editorial: Caligrama
Año de publicación original: 2018
Fecha de edición: Noviembre 2018
Nº páginas: 242 páginas
Formato: Ebook

Sinopsis: Viaje en parte de la vida de su Poeta, en el que se describen acontecimientos que evolucionan a medida que avanzan las páginas, pero donde también evoluciona el estilo, que va formándose y mejorando con el tiempo, leer esta obra es adentrarse en una existencia y en un aprendizaje poético, hasta apreciarse la edificación del poeta como tal. Su concepto se basa en lo bipolar: la bipolaridad de la amada, del sujeto, de la lengua usada, del concepto poético, de las temáticas, de la escritura misma… Es una indagación sincera dentro del Poeta en su sublimidad como en su mediocridad. Él que ayer se decía mortal y hoy afirma ser un dios; en fin, es un viaje a través de su contradicción. Esto es Poesía bipolar.

COMENTARIO

Lo que me llamaba la atención de la descripción del libro es el concepto de Poeta como Creador. En la introducción y en los textos en los que el autor se dirige directamente al lector, me prometían un trabajo minucioso, una selección de palabras muy concienzuda, unas rimas muy trabajadas. También me esperaba un mayor contraste entre el orden y el caos, entre los sonetos impecables y los textos más libres. Los temas tratados, como el amor, la depresión y el suicidio, la corrupción de la humanidad, la escritura como vía de salvación… también eran de mi interés. Por no hablar de las múltiples referencias a dioses griegos, mitos y leyendas…Todo esto es lo que me esperaba del libro y aunque hay cosas que sí estaban en él, otras no han resultado ser tan interesantes como prometían.

Del estilo, lo que más he disfrutado han sido los juegos de palabras con significados completamente diferentes y similares en su sonoridad, y también me ha gustado que no contara siempre con el mismo formato de poesía, jugando con la brevedad de algunas y la extensión de otras en función de lo que pedía el tema. Uno de los “poemas” más curiosos que he encontrado ha sido el de “El Cactus y la Rosa”, en el que físicamente parece un cuento, pero con frases con rimas internas que le dan un ritmo muy musical. Hablando del contraste entre las rimas más académicas y las más libres, creo que prefiero mil veces las libres, menos encorsetadas y forzadas, donde me parece que el poeta se permite más jugar y pasárselo bien creando. Pero por supuesto, éstas han sido minoría.

Me han gustado por lo general las imágenes que se crean en determinados poemas dedicados a lugares. Sin conocerlos, sin haber estado allí, se transmite de forma muy vívida lo que significan para el autor. Aunque tampoco he podido evitar pensar que podrían dedicarse los mismos versos a tantos otros lugares que quizá le faltaba marcar algo más su personalidad.

Una curiosidad es que los poemas están ordenados cronológicamente, no por temas. A medida que vamos pasando páginas nos encontramos estados anímicos muy variables y reflexiones sobre tópicos muy diversos (amor y desamor, paso del tiempo y la muerte, paisajes y recuerdos, homenajes y fantasías…). Esta falta de clasificación puede resultar algo rara al principio, pero no es de extrañar completamente: un libro de poesía, si se trata de una poesía de verdad, que surge del interior de uno, no deja de ser una autobiografía en verso.

Así sucede al menos en este caso, en el que Henri Berger Martín recoge su producción literaria desde los 13 años. Y es que Henri nació en 1998. Confieso que cuando me di cuenta de que le sacaba 15 años al autor me he llevado las manos a la cabeza: aunque no tuviera la impresión de estar leyendo a alguien mucho mayor que yo, por los temas que trataba, no creía que fuera tan joven. Y sin embargo, a medida que iba avanzando en la lectura, sí me daba cuenta de la intensidad con la que se viven ciertos capítulos que el tiempo acaba relativizando, dejando más evidencia de su juventud de la que pudiera parecer ojeando el índice. El autor ha vivido en España y Francia, por lo que el libro contiene poemas en castellano y en francés, aunque estos últimos se encuentran traducidos también al final del libro.

Sobre la edición del libro, me ha sorprendido (para fatal) encontrar faltas ortográficas (algún acento despistado, o una diéresis para marcar un hiato forzado) y sobre todo rimas falsas, que es como llamo yo al intento de rimar “secuestran” con “arrastran”… También me ha parecido tramposo pedir la magnanimidad del lector para juzgar al poeta y el hecho de añadir una carta dirigida al editor amigo que no quiso publicar su libro.

VALORACIÓN · · · · · · · · · · 2/5 ★★✰✰✰

Con este libro, yo esperaba entrar en un templo, pero ha acabado siendo un piso de estudiantes: la fachada (las imágenes, la sonoridad) estaba muy trabajada, pero le falta algo de limpieza por dentro… Sí, ha habido poemas que me han gustado, pero la inmensa mayoría los he leído “por obligación”. Al libro en su conjunto le faltaba algo y no sé identificar un “algo” concreto: para mí, le faltaba vida, emoción. Creo que es muy difícil emocionar con todas las páginas de un libro, pero si el libro es de poesía, ¿no debería hacerlo? Algunas poesías parecen incluidas para cumplir el expediente, como si dijera “mira lo que escribí cuando me dejó mi novia”, pero no acaba de conmoverme… No descarto volver a leer a Henri en el futuro, pues me produce curiosidad hacia dónde puede llegar, siendo tan joven, pero lo que es este libro… no lo recomendaría.

Sonia López

4 comentarios en “‘Poesía bipolar’ de Henri Berger Martín”

  1. En primer lugar quisiera agradecerte palabras tan sinceras que, pese a no ser siempre agradables, al menos tienen el inmenso mérito de decirme lo que piensas. Acepto muchas de las cosas que dices, que dices, de hecho, con justicia; sin embargo, hay otras cosas de las que deberé defenderme. Por ejemplo, concluyes que a mi poemario le falta emoción, cuando no veo que hayas explicado esta carencia en tu reseña. Creo, al contrario, que mi poemario contiene mucha, emoción infantil y sobre todo sincera. Muchas emociones y de diversa índole, como apuntas en tu crítica. Es esa sinceridad (sinceridad del Poeta), la que comento en lo que llamas “la carta a un amigo editor”. Se trata de un correo que escribí a un conocido mío, escritor, como respuesta a otro correo suyo en el que comentaba lo infructuoso de propuestas editoriales para Poesía bipolar. He incluido esta carta en el libro porque me he visto desarrollar en ella mis ideas acerca de la sinceridad: debo escribir como soy. De ahí que entren en el poemario poemas juveniles, pese a poder resultar vergonzosos; o poemas cursis. De hecho, tienes que pensar que he planteado la obra como un viaje a través de los años de mi vida y de mi poesía. Por esto, a medida que avanza mi edad y se suceden los acontecimientos de mi vida, ejercito mi estilo hasta encontrarme. Investigo la forma, la dualidad entre estilo libre o norma… Por esto a veces te encuentras con lo que llamas “falsas rimas”, que a veces sí son esto (siendo el sistema de rima francés diferente al español), pero otras veces sólo son una rima suelta que no busca rimar, dejando un límite a la norma, un matiz entre lo libre y lo regulado. No quería en estos casos forzar una rima, pecado mío que revelas con verdad. Hay muchos “errores de tilde”, sí, pero no son sino desplazamientos del acento. Finalmente, reprochas que hable con grandeza ante el Lector, cosa cierta, pero no es menospreciable. Busco que mis poemarios sean grandilocuentes, como habrás notado con la apertura de este, con su prólogo. También en el epílogo busco mostrar cómo el poetita, tras años de trabajo, ha logrado afirmarse como Poeta. Las palabras dirigidas al Lector tan sólo sirven para recordar que no escribo mi poesía pensando en el Lector, en la recepción, sino que primero esribo para mí. O sea, como decía: es una escritura de la sinceridad. En suma, piensa que los poemas en francés sólo has podido experimentarlos con una pobre traducción, pobre porque no es dotada de las mismas rimas o la misma sonoridad; así pues, es posible que no hayas podido sentir toda la emoción, que dices faltar.
    Aparte de esto, te agradezco tu crítica, muy constructiva. Me permite ver más claro mi obra. Estos poemas, piensa, son viejos de como mínimo dos años. Desde entonces considero haber mejorado; y sigo experimentando, siempre con sinceridad. Te invito a visitar mi cuenta de Instagram @h.b.m._lenfantseul para constatarlo, y criticarme; pues habrás sido para mí la primera en hacerlo. Espero que mis versos y tu mirada crítica se vuelvan a cruzar algún día…

    Le gusta a 1 persona

    1. ¡Hola, Henri!
      ¡Qué sorpresa encontrarme con tu comentario! Muchísimas gracias por pasarte por este rincón literario donde hablo de mis lecturas y por tomarte con tanta filosofía mis críticas. Lo cierto es que la poesía no es lo mío, ya lo comento al principio de la entrada, y creo que lo mismo que comento sobre tu libro lo podría decir de otros cientos publicados hoy día que he podido ojear por curiosidad. Así que siento que la casualidad haya puesto en mi camino tu ‘Poesía bipolar’ y que me llamara tanto la atención como para leerlo entero… :)
      También te agradezco que compartas tu experiencia con el libro y argumentes tan bien algunos de los puntos “a mejorar” que comento. Para mí es importante conocer los entresijos de detrás de una obra con la que no acabo de conectar, y es que no creo tanto que esté carente de emoción, sino que siento que esa emoción no ha conectado conmigo. Probablemente por eso en la parte de la reseña no he comentado nada (en ese apartado procuro ser más analítica que emocional) y en la valoración lo comenté como algo personal. Seguramente aquellos poemas en los que tratas la nostalgia o la familia me hayan llegado más que los amorosos, pero estos, al estar más concentrados al final, probablemente hayan eclipsado para mí el resto. Como te digo, no es algo malo, es tan solo mi experiencia al leer el libro… Y soy sólo una de los muchísimos lectores que espero que tengas a lo largo de tu carrera, porque estoy segura de que esto va para largo. ;)
      Sobre la sinceridad del Poeta, estoy al 100% de acuerdo contigo. De hecho, es algo que valoro muy positivamente, y tanto el poema introductorio como el epílogo me gustaron mucho, en realidad. Sin embargo, la “verdad” no significa “todo” y creo que se podría haber mejorado la obra con una mejor selección, aunque supusiera esperar antes de publicar. La intuición me dice (a lo mejor soy muy aventurada suponiendo…) que este libro era necesario para cerrar una etapa, pero quizá con un poco más de maduración (el tiempo lo cura todo, dicen) hubiera mejorado. Tú mismo acabas de decirme que vas mejorando con el tiempo, y es algo inevitable: seguirás mejorando.
      Leyendo el final de la reseña, creo que debería haberme extendido más en lo que considero “tramposo” y es que en me sentí un poco chantajeada sentimentalmente en el momento de valorar la obra, porque parecía que tuviera que juzgarlo como si fuera algo hecho por un niño al que no hay que cortar las alas, y no como un libro publicado, por el que la gente va a pagar… De todas formas, que sirva este comentario como explicación.
      Sobre la grandeza del poeta… Coincido en que todos deberíamos aspirar a la excelencia, por decirlo de alguna manera, pero también creo mucho en la humildad implícita y eso me hace arrugar la nariz cuando alguien dice de sí mismo que es mejor que los demás en algo, aunque sea cierto y aunque se lo haya trabajado mucho. Uno mismo puede creer que es especial, todos lo somos en algún ámbito u otro, ¡o muchos!, pero si lo dices en voz alta, como si fueras el Elegido, el resto de la humanidad te puede mirar mal… ;)
      Lo del francés, es totalmente cierto, creo que me faltó llegar de primera mano a una parte importante de la obra. Al ir sobre aviso, no lo quise destacar demasiado en mi comentario del libro, pero yo hubiera puesto la traducción al lado del original para facilitar su lectura conjunta y comprensión. Se agradecen mucho las notas al pie en el que se explican los juegos de palabras en el original.
      En fin, ya me estoy extendiendo demasiado… ¡Mucho ánimo y muchas gracias de nuevo por tus palabras!

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  2. Buenas,

    Tuve la mala suerte de pedir este libro por la página web de la Casa del Libro. Aún puedo sentir el horrible error que hice al comprarlo.

    Sin entrar en ningún análisis profundo (a menos que el autor me lo requiera), suscribo ciertas palabras de Sonia. Al libro no es que le falte emoción, le falta humildad. La poesía es un oficio, “señor poeta”, que va avanzando según el devenir de los tiempos. Me parece tan descarado y tan hipócrita alzarse como portavoz del quehacer poético actual utilizando un sistema formal incorrecto, con mala ejecución y fuera de lugar en nuestro sistema actual. No quisiera desalentar al lector y al autor pero sí concluyo con esto: Lea usted más Poeta. Se lo agradeceremos en el futuro.

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    1. ¡Hola, Francisco! Qué lástima cuando nos ocurre esto de comprar on-line y decepcionarnos con el libro… A mí al menos me da mucha rabia, y ya hace un tiempo que tomé la determinación de no comprar ningún libro que no haya ojeado antes en mis propias manos… Por otro lado, muchas gracias por compartir en este rincón tu experiencia con el libro: coincido contigo en lo de la humildad… ¡y leer más siempre es un buen consejo! ;) ¡Saludos!

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