Novelas, Reseñas

‘Guía del autoestopista galáctico’ de Douglas Adams

El 25 de mayo es el Día del orgullo friki, el Aniversario del estreno de la primera película de Star Wars en cines, el Último día para ponerse al día con el nuevo Reglamento General de Protección de Datos (por cierto… aquí está mi política de privacidad, si os queréis dar de baja del blog, ¡ahora es el momento!) y el Día internacional de la Toalla. Puede parecer que esta última celebración no tenga nada que ver con las anteriores, pero nada más lejos de la realidad: es la más friki de las cuatro (sí, más friki que el RGPD). El 25 de mayo se conmemora a las toallas para recordar un fragmento memorable de la Guía del autoestopista galáctico. Se celebra desde 2001, dos semanas después del fallecimiento de su autor, Douglas Adams, cuando sus seguidores decidieron homenajearlo saliendo con una toalla a la calle. Si queréis saber por qué este objeto es el más importante de la galaxia, tendréis que hacer como yo y leeros el libro. :)

En muchas de las civilizaciones más tranquilas del margen oriental exterior de la Galaxia, la Guía del autoestopista ya ha sustituido a la gran Enciclopedia Galáctica como la fuente reconocida de todo el conocimiento y la sabiduría, porque si bien incurre en muchas omisiones y contiene abundantes hechos de autenticidad dudosa, supera a la segunda obra, más antigua y prosaica, en dos aspectos importantes:

En primer lugar, es un poco más barata; y luego, grabada en la portada con simpáticas letras grandes, ostenta la leyenda NO SE ASUSTE.

~ FICHA ~

Guía del autoestopista galáctico
(The Hitchhiker’s Guide to the Galaxy, 1979)
Douglas Adams
Barcelona: Anagrama, 2008.
Colección Compactos, CM 454.
Trad. Damián Alou, Benito Gómez Ibáñez
Formato: Tapa blanda.
296 páginas.
ISBN: 978-84-339-7310-8.

Sinopsis: Un jueves a la hora de comer, la Tierra es inesperadamente demolida para poder construir una nueva autopista hiperespacial. Arthur Dent, un tipo de lo más corriente que esa misma mañana ha visto cómo echaban abajo su propia casa, considera que eso supera lo que una persona puede soportar. Pero, desgraciadamente, el fin de semana no ha hecho más que empezar, y la galaxia es un lugar extraño y sorprendente.

~ COMENTARIO ~

La novela comienza con un desahucio: la casa de Arthur Dent va a ser derribada para construir una carretera de circunvalación. Es un inicio magistral para una obra llena de detalles divertidos que a la vez te hacen reflexionar sobre lo mal que funciona el mundo. Lo primero que me sorprendió fue esa forma de acompañar al lector a dar una vuelta por una serie de ideas fascinantes que no sabes muy bien hacia dónde te van a llevar. Creo que esto es lo mejor y lo peor de la novela, porque por un lado, todos los episodios que presenciamos son muy interesantes y divertidos, pero por otro… ¿dónde está el argumento?

De hecho, uno de los principales problemas a los que se enfrentaron los encargados de trasladar el libro al cine fue precisamente que la novela de Adams tenía una introducción muy larga que desemboca directamente en un breve desenlace. Y me hizo gracia porque tal cual lo leía me daba cuenta de que no había una trama que aguantara ninguna película (de Hollywood, al menos). Y me encantó que fuera el propio Adams quien reconociera esta falta de estructura tradicional, ya sea intencionada o no. Esta y otras curiosidades se recogen en el material adicional de la novela: epílogo del productor Robbie Stamp, entrevistas con parte del reparto (Martin Freeman, Sam Rockwell, Mos Def, Zooey Deschanel y Bill Nighy), una autoentrevista del guionista Karey Kirkpatrick e incluso el plan de rodaje del primer día de filmación.

Precisamente por esta falta de argumento, no sabría cómo resumiros la historia sin caer en el spoiler, porque para mí su lectura ha sido toda una sorpresa desde el principio. Lo que puedo hacer es hablaros de la galería de personajes que encontraréis: a Arthur ya lo he introducido, es un humano al que le van a quitar la casa. “Por suerte”, según su amigo Ford parece que a la Tierra no le queda demasiado tiempo, así que tampoco es para dramatizar por un montón de ladrillos, cuando todo su planeta y seres queridos van a acabar reducidos a polvo. Ford lo salvará de su destino, pero, pese al tono jocoso del libro hay momentos en los que vemos pasar a Arthur por una especie de duelo por todas las cosas que echará de menos de la Tierra, aunque por otro lado, le ocurrirán tantas cosas que mucho tiempo para pensar no tendrá tampoco…

¿Pero por qué sabía el amigo de Arthur lo que le iba a pasar al planeta Tierra? Porque Ford Prefect proviene en realidad de un planeta del sistema de Betelgeuse y trabaja como corresponsal para la Guía del autoestopista galáctico, y se quedó atrapado en la Tierra durante varios años. Consigue colarse con Arthur en el último momento en la nave vogona encargada de destruir el planeta (no es de extrañar, es una raza extraterrestre muy vil), pero mucho tiempo no podrán quedarse allí, ya que los vogones, entre muchas otras cosas, odian a los autoestopistas galácticos. Durante su travesía por el espacio coincidirán con Zaphod, el presidente de la galaxia y todo un bribón, y Trillian, la novia que Zaphod le quitó a Arthur en una fiesta de disfraces. Si es que la galaxia es un pañuelo, no digáis que no…

Hasta aquí los personajes principales, aunque más que con ellos, de esta curiosa novela me han entusiasmado sus pequeños detalles: las toallas, la pobre ballena, los delfines, el robot melancólico Marvin, el “42”, las conversaciones entre filósofos, la poesía vogona, el “no se asuste”, el pez de Babel, la burocracia en general, y las carreteras de circunvalación en particular… Cosas a las que si no leéis el libro no encontraréis la gracia, pero yo estoy segura de que las recordaré con cariño pasado el tiempo… Creo que el libro recoge perfectamente lo que conocemos como “humor inglés” en el sentido más Monty Phyton posible. De hecho, me ha hecho gracia comprobar en la biografía de Douglas Adams que en su época universitaria colaboró con el grupo Footlights, de donde salió la famosa compañía británica. A momentos me recordaba también a Terry Pratchett, pero quizá sea porque sólo he leído sus primeras novelas, que también tenían esa falta de argumento que no hace más que potenciar lo absurdo y lo surrealista de todo lo fantasioso que cabe en el libro.

Antes de leer la novela, no sabía que en realidad se basa en un serial radiofónico que preparó el mismo autor. De hecho, me ha encantado que la edición de Anagrama, siendo incluso una versión de bolsillo, incluya tanto material que te permite adentrarte en el proceso creativo del libro y conocer casi en persona a Douglas Adams a través de amigos y conocidos (y sí, también incluye bastante publicidad de la película, no nos vamos a engañar….). Adams comenzó trabajando como guionista para la BBC, llegando a escribir algunos capítulos de Doctor Who. Declaró que tuvo la idea de Guía del autoestopista galáctico cuando estaba borracho en Austria durante un viaje que realizó por toda Europa acompañado de una guía sobre el autoestopismo por Europa. Como ya he dicho, la idea nació para la radio, pero Adams acabó modificando y ampliando el argumento en una primera novela de lo que sería su serie de más éxito en 1979. El libro se acabó convirtiendo en una trilogía y cuando ya llegó su quinto libro en 1994, lo subtituló como el “Quinto volumen de una trilogía en cuatro tomos”. En 1999 se mudó a Los Angeles para trabajar en la adaptación del libro a la gran pantalla, pero por múltiples inconvenientes de producción y guion, el proyecto se fue estancando, hasta que el autor murió súbitamente de un infarto en mayo de 2001. Es muy frustrante leer los comentarios de parte del equipo de la película en los que recuerdan al autor y pensar que por poco no pudo disfrutar de lo que él tanto quería, que era ver a sus personajes cobrar vida en pantalla, siendo su único requisito que Arthur fuera un actor inglés (y al final sería Martin Freeman, antes de que le llegara la fama con Sherlock y El Hobbit).

~ VALORACIÓN: 4/5 ★★★★✰ ~

Aun reconociendo que el argumento es un despropósito, por algún motivo me ha encantado la novela. Me he reído, me he sentido identificada con algunas absurdas situaciones o conversaciones surrealistas. Me han encantado las contradicciones, y en general me lo he pasado bien en esta travesía preparatoria para continuar con esta “trilogía de cinco partes” que continúa en El restaurante del fin del mundo (1980), La vida, el universo y todo lo demás (1982), Hasta luego, y gracias por el pescado (1984) e Informe sobre la Tierra: fundamentalmente inofensiva (1994). No soy muy fan del género de la fantasía y la ciencia ficción, pero esta es una serie que me gustaría completar.

Sonia López

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6 comentarios en “‘Guía del autoestopista galáctico’ de Douglas Adams”

  1. He leído la entrada pero por encima porque no he leído el libro y no quiero saber mucho al respecto, es un libro que me da respeto por las expectativas, aunque es una novela muy simple tiene fama de ser tremendamente divertida. Cuando la lea volveré a pasar por tu entrada y la leeré en profundidad.
    Por cierto, el 25 de mayo se celebran un montón de cosas molonas xD (menos lo del RGPD que no me ha molado nada, el apocalipsis parece que se acercaba, qué caos!)
    Un abrazo Sonia!

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    1. ¡Hola, Silvia! Te entiendo perfectamente, porque a mí también me daba miedo por eso mismo, porque parece que te tiene que gustar sí o sí, pero me ha sorprendido para bien igualmente. :D Lo del 25 de mayo parece que se hayan puesto todos de acuerdo, jaja… ¡Un abrazo!

      Le gusta a 1 persona

    1. ¡Ya! Es que las expectativas son tan peligrosas a veces… Yo siempre cojo las novelas tan populares con miedo, pero en este caso sí conecté con el humor de Adams… Aunque ya lo digo en la reseña, que también tiene sus carencias (¿holaaaa? ¿alguien ha encontrado el argumento de la novela ya?). Pero bueno, en general me lo he pasado muy bien leyéndolo. ¡Gracias por tu visita!

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    1. Jajaja… La verdad es que respecto al humor, es tan personal todo… A mí este libro me ha sorprendido encontrarlo tan divertido, porque el humor inglés lo asocio con los Monty Phyton y no son un grupo que siempre me haga gracia… pero en este caso he conectado con lo absurdo de algunas de las situaciones vividas por los protagonistas… Yo con las primeras páginas ya sabía que me gustaría, así que con darle una pequeña oportunidad ya sabrás si es de tu estilo o no. ;) ¡Gracias a ti por tu comentario!

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