Cosas mías, Visitas

Bibliofrikadas de mi viaje a Nueva York

Este mes de agosto nos fuimos de viaje 10 días a Nueva York (oh, yeah!) y al ser nuestra segunda visita para dos de nosotros tres aprovechamos para ir de excursión a algunas ciudades cercanas: Sleepy Hollow, Filadelfia y Hartford. Ha resultado un viaje bastante literario, así que aquí os recojo algunas cositas frikis que nos hemos encontrado por el camino.

Estas han sido mis compras… Poquitas para las tentaciones que había…

1. Sleepy Hollow y la tumba de Washington Irving

Antes de que el escritor Washington Irving la hiciera famosa por su leyenda, Sleepy Hollow era conocida como North Tarrytown, pero en 1996 (tres años antes de la película de Tim Burton) hizo oficial el cambio de nombre. Desde la estación de Philipse Manor, recorrimos una calle residencial de casas unifamiliares con garaje y jardín que estamos tan acostumbrados a ver en las series y películas, para llegar al antiguo cementerio de Sleepy Hollow, donde está enterrado el escritor que le dio fama. Por la ciudad hay varias menciones y guiños al caballero sin cabeza, y aunque lo ideal hubiera sido una visita nocturna en Halloween, tuvimos un solazo que hizo que echáramos de menos más sombra en el cementerio. Cerca del mismo, vimos la Old Dutch Church, uno de los edificios más antiguos del estado de Nueva York.

2. Biblioteca Central de Filadelfia

El día gris que no hizo en Sleepy Hollow se nos vino encima en Filadelfia, donde además de subir las escaleras de Rocky (a nuestro ritmo), nos encontramos con la Free Library of Philadelphia. Con un estilo monumental y precedida por una estatua dedicada a Shakespeare, la Biblioteca Central llamó mi atención por un anuncio gigantesco de la exposición “We the Detectives”.

La exposición era una maravilla para los amantes del género: un repaso a los primeros títulos que dieron origen a las novelas de detectives como Wilkie Collins o Edgar Allan Poe, pasando por clásicos como Arthur Conan Doyle y Agatha Christie, hasta llegar a las múltiples adaptaciones y formatos de hoy día. Me emocionó encontrar una de las primeras ediciones del juego de mesa Cluedo, un póster enmarcado de Un cadáver a los postres –una de mis películas favoritas- y hasta un manga de Detective Conan expuesto.

La visita, totalmente gratuita, incluía también el acceso a la sección de “Libros Raros” de la biblioteca, que además de disponer de una colección increíble de manuscritos, litografías, ediciones curiosas de varios autores e ilustraciones originales de Beatrix Potter, nos sorprendió enormemente encontrar al cuervo de Charles Dickens. Como os lo cuento… A Dickens le gustaban los cuervos como mascota y el más apreciado fue Grip, que apareció incluso como personaje en Barnaby Rudge. Por lo visto, cuando comenzó a publicar la novela por capítulos, la mascota murió y Dickens la mandó disecar. Edgar Allan Poe se quedó prendado del cuervo de la novela, pues le hubiera dado mucho más protagonismo, y gracias a esa apreciación transmitida en su crítica, llamó la atención del escritor inglés y se hicieron amigos. El hecho es que su poema El cuervo, que le daría fama internacional, estaba inspirado por este animal. El cuerpo de Grip está en esta biblioteca porque se la dejó en herencia un coleccionista de todo lo relacionado con Poe.

3. Hartford: casas literarias

Figuras ilustres de Hartford: Mark Twain, Katharine Hepburn y Samuel Colt

A tres horas de Nueva York en autocar se encuentra la capital del estado de Connecticut, la pequeña ciudad donde nació Katharine Hepburn, la sede de la Colt’s Firearms Company y montones de empresas de seguros, que acoge dos casas muy relevantes para la literatura norteamericana.

Esta casita de aquí es el Harriet Beecher Stowe Center, la casa donde residió la autora de La cabaña del tío Tom una vez jubilada. No tuvimos tiempo de visitarla, porque por la tarde queríamos ir al museo de arte Wadsworth Atheneum, pero sí que entramos en la casa de su vecino Samuel Clemens, más conocido como Mark Twain.

No le tengo demasiada simpatía a Mark Twain, aunque apenas comencé a leer alguna de sus novelas, así que lo tengo como asignatura pendiente. En su casa de Hartford fue donde escribió Las aventuras de Huckleberry Finn, Las aventuras de Tom Sawyer, El príncipe y el mendigo y Un yanqui en la corte del Rey Arturo. Me gustó la visita porque la mujer de Mark Twain, Olivia, tenía pasta y un gusto exquisito para la decoración, así que desde aquí reclamo que pongan su nombre también a la casa… Esa biblioteca con un mini jardín interior con fuente es de las cosas más bonitas que he visto (y quizá poco prácticas, lo reconozco). Lástima no poder hacer fotos en el interior de la casa y que las postales fueran tan feas.

4. Las librerías de Nueva York

Supongo que es bastante obvio, pero sí: aprovechamos el viaje para visitar algunas de las librerías más emblemáticas de Nueva York y del mundo. Además de las míticas tiendas de cómic Forbidden Planet y Midtown Comics y las sedes de las librerías japonesas Kinokuniya y Book Off, también visitamos The Strand -una de las librerías más antiguas de la ciudad-, Book Culture, y nos perdimos en las cuatro plantas de la Barnes & Noble de Union Square, donde encontré esta maravilla kitsch nivel máximo:

¡Velas de santos para escritores!

5. Biblioteca Pública de Nueva York

Es una visita imprescindible para los amantes de los libros y el cine (se rodó en ella la mítica primera escena de Los cazafantasmas y otra escena importante de El día de mañana). A mí me encanta el edificio en sí, con su estilo clásico de la tradición Beaux-Arts, pero es que ¡en su tienda tendrían que poner un cartel de “peligro” en la entrada! Casi todas las compras de la foto del principio son de aquí. Había un montón de recuerdos de Nueva York y material de papelería. Y posiblemente por el bicentenario de Jane Austen, tenían tantas cosas de la autora… Tazas, bolsas de tela (¡a 20 dólares!), calcetines, libros sobre ella… Al final preferí llevarme un diario con frases suyas y unos mini post-its con personajes de Orgullo y prejuicio (y los de Mujercitas y Jane Eyre… buf…).

6. Library Way de Nueva York

El 21 de agosto, el día del eclipse, recorrimos la Library Way mirando al suelo. Es la calle 41st East desde la Quinta Avenida (donde está la Biblioteca) a Park Avenue, la avenida que desemboca en la estación Grand Central (y allí ya sí pudimos mendigar gafas de sol especiales para ver el eclipse con montones de neoyorquinos y turistas). No vimos todas las placas que recogen frases de autores ilustres, porque están en ambas aceras y bastante cansados estábamos ya como para recorrer el mismo camino dos veces, pero vimos lo suficiente para comprobar que esas placas no están nada respetadas y algunas daban verdadero asco…

7. Alicia en el País de las Maravillas en Central Park

Por segunda vez, llegamos a esta estatua sin proponérnoslo… Intentando ir al Metropolitan Museum. Es lo que tiene Central Park, que no tiene señalización o al menos yo no la supe ver… Porque ya os dije que a mí Alicia no es que me apasione demasiado

8. La portada de Evelina en el Metropolitan Museum

¡Qué gracia encontrarme con este cuadro en la visita a toda velocidad que hicimos por el museo! Es The Love Letter, de Jean-Honoré Fragonard, y sirve de portada a la edición de dÉpoca de Evelina, de Frances Burney, que hace poco me regaló Tomás por ser de una de las autoras que leía Jane Austen.

9. Un recuerdo de Helen Keller

Me hizo ilusión encontrar entre las monedas acumuladas los primeros días este cuarto de dólar conmemorativo dedicado a la escritora sordociega con su nombre en braille. Me hubiera gustado encontrar algún libro suyo o relacionado con ella durante el viaje, y lo cierto es que había varios sobre escritoras norteamericanas en los que figuraba, pero no pudo ser… Con esta moneda me conformo. :)

10. Y así hasta el infinito…

Y esta entrada podría continuar con todas las referencias literarias a libros ambientados en Nueva York (no he leído La torre oscura, pero me consta que esta tortuga y el edificio de abajo algo tienen que ver con la saga de Stephen King), sorpresas continuas al encontrarte a Hemingway en el museo de cera Madame Tussauds, merchandising para aburrir de Juego de Tronos en la tienda oficial de HBO, libros firmados sobre televisión en la tienda de la NBC, rincones de lectura en parques públicos, libros antiguos en varias exposiciones y museos, paraditas de libros de segunda mano… Y esas frases o citas literarias que se convierten en declaración de intenciones en diferentes puntos de la ciudad como ésta extraída de La Eneida de Virgilio que prepara tus emociones en el Memorial del 11-S: “No day shall erase you from the memory of time.”

De todas formas, nos dejamos también muchas cosas por ver: el mencionado centro de Harriet Beecher Stowe en Hartford, la casa de Edgar Allan Poe en Filadelfia, más librerías de Nueva York como la Rizzolli o la reciente Amazon Books que pillamos cerrada, y sobre todo la Morgan Library & Museum. Pero eso ya tendrá que ser en otro viaje u otra vida… :)

Sonia López

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2 thoughts on “Bibliofrikadas de mi viaje a Nueva York”

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