Novelas, Reseñas

‘Las hermanas Makioka’ de Junichirō Tanizaki

Ya hacía bastante tiempo que tenía pendiente este clásico japonés que me regaló Raquel en un cumpleaños y que no me acababa de decidir a leer porque me parecía bastante largo, porque no le acababa de ver una línea argumental clara a la historia y porque aún no me había adentrado en el mundo de los clásicos japoneses (sólo había leído autores vivos). Con Kokoro se me fue un poco el miedo a ese último punto y como ya tocaba leer algo japonés desde entonces, le llegó el momento a Las hermanas Makioka de Junichirō Tanizaki.

Era en tales ocasiones cuando una se daba cuenta del valor real de la gente. Se había resignado a soportar sus maneras dispendiosas, su inconstancia, pero había perdido toda esperanza al ver que no estaba dispuesto a sacrificar la raya de sus pantalones por su futura esposa.

FICHA TÉCNICA

Las hermanas Makioka
細雪 [Sasameyuki] (1944)

Junichirō Tanizaki
Trad. Miguel Menéndez Cuspinera 
Barcelona: DeBolsillo, 2014.
Formato: Tapa blanda.
575 páginas.
ISBN: 978-84-9032-249-9.

Sinopsis: La familia Makioka está formada por cuatro hermanas. Las dos mayores están casadas y los respectivos cuñados han adoptado el apellido aristocrático de la familia, pero la tercera hermana, Yukiko, sigue soltera a los treinta años. Ha rechazado a muchos pretendientes por motivos diversos, pero la familia considera que ha llegado el momento de no ser tan exigentes, sobre todo porque hasta que ella no se case, su hermana menor Taeko no podrá comprometerse con Okubata, con quien intentó fugarse hace unos años…

COMENTARIO

La primera impresión fue: estoy leyendo una novela de Jane Austen escrita a mediados del siglo XX en Japón. Porque las protagonistas son mujeres, porque se critica el hecho de que dependan de un marido para poder vivir tranquilas, porque se describen a la perfección las convenciones sociales y el papel de la mujer en sus respectivos contextos, por la importancia que se le da a las relaciones familiares, porque si le quitas una hija a la familia Bennet podrías encontrarte con los Makioka una vez sus hermanas mayores se han casado, porque combina momentos dramáticos que encogen tu corazón con diálogos que son la risa, porque los personajes están estupendamente construidos… Por todo esto, Tanizaki me ha recordado a Austen, pero como he visto por Internet que no soy la única a la que le ha venido esta reminiscencia, lo dejaré aquí y me centraré en la novela.

Adaptación en cine: Sasameyuki (1950)

Pensaba que iba a ser un lío seguir las vivencias de las cuatro hermanas Makioka. De hecho, me hice un esquema con información básica de cada una, porque a veces se me mezclaban los nombres de los cuñados, pero finalmente la historia se centra bastante en Sachiko, la segunda hermana, y casi siempre vemos su punto de vista hacia lo que hacen el resto de las mujeres de su familia. Además, cada una es completamente diferente del resto y eso facilita el reconocerlas por sus actos.

Edición inglesa de la novela

Se podría decir que refleja el cambio de sociedad japonesa de mediados de siglo desde la ferviente defensora de la tradición que es Tsuruko, la hermana mayor, a la viva imagen de la emancipación femenina representada en Taeko, la más joven. Pero es algo más complejo, pues en Sachiko encontramos el gusto cultural por la tradición japonesa pero también una mentalidad abierta que hace que sus hermanas solteras prefieran vivir con ella en lugar de con la rama principal de la familia. Además, la tercera hermana Yukiko, es 100% made in Japan: sólo viste kimonos, es delicada, callada y discreta, nunca expone sus opiniones en público y cuando lo hace en privado vemos que es muy conservadora (por no citar a la madre de Bridget Jones al describir a los japoneses como “una raza cruel”).

La identificación de lo occidental con lo moderno y lo japonés con lo tradicional está presente a lo largo de toda la novela (en moda, educación, medicina, profesiones…) e incluso irán apareciendo y desapareciendo personajes extranjeros, como los vecinos alemanes o una amiga rusa de Taeko, que nos permiten comparar sus formas de vida. También en parte gracias a ellos, vamos conociendo el contexto internacional en el que se van mezclando los ingredientes necesarios para hacer estallar la Segunda Guerra Mundial. Muchas veces estamos más pendientes de la incipiente guerra europea que de la invasión de Japón en China, pero también se habla de ella tangencialmente, sobre todo por cómo repercute en la vida social de las Makioka, pues no pueden excederse en sus celebraciones.

Junichirō Tanizaki

Esta contención japonesa para no celebrar ni tratar temas superfluos mientras el país está en guerra, o a punto de entrar en una, la vivió Tanizaki en sus propias carnes mientras escribía esta novela. Los primeros capítulos de Las hermanas Makioka se publicaron en la revista literaria mensual Chūōkōron pero su publicación fue interrumpida en 1943 porque la censura no consideraba el tema de la novela apropiado para tiempos de guerra (en concreto no veían adecuado que en período de guerras una novela insista en retratar “las vidas delicadas, femeninas y groseramente individualistas de las mujeres“; a mí no se me ocurre una frase publicitaria mejor…). Tanizaki siguió escribiendo capítulos para su círculo más íntimo, pues en realidad el proyecto era una especie de retrato de la familia de su mujer Matsuko (que inspiraría a Sachiko y que en los años 80 supervisaría los diálogos de su adaptación en cine) y fue más adelante, habiendo acabado ya la guerra, cuando logró publicarla en tres libros en los años 46, 47 y 48.

The Makioka Sisters (1983)

Por supuesto, uno de los temas principales de la novela es la relación entre los diferentes miembros de la familia y cómo reaccionan ante cada uno de los episodios que nos presenta Tanizaki, ya sean hechos cotidianos, extraordinarios, dramáticos o divertidos. Vemos cómo se esfuerzan unas hermanas más que otras en mantener el contacto, cómo les afectan los cambios, las visitas a Kyoto, Osaka y Tokyo (gran contraste dentro del mismo país también presente, entre la capital nueva y la capital antigua, con muchas referencias a los dialectos y maneras de Kansai), cómo les pasa factura el tiempo a cada una de ellas y sus opiniones sobre qué deben hacer las demás. Es muy interesante la psicología de cada una de las hermanas y lo que las diferencian, sobre todo respecto a la coherencia entre lo que dicen y lo que hacen. Mientras algunas son más honestas, conocen y admiten sus limitaciones, hay otras que se dejan llevar más por sus sentimientos o el qué dirán. Me ha gustado realmente llegar a conocerlas tanto, hasta llegar a pensar que ojalá hubiera seguido la novela un poco más, pero me tendré que conformar con descubrir otras historias de su autor, aunque ojeando sus argumentos no hay ninguna que me haya atraído lo suficiente todavía.

VALORACIÓN  · · · · · · · · · ·  4/5 ★★★★✰

En general, me ha resultado una novela muy completa: momentos divertidos, algo frívolos incluso (a veces me imaginaba a Yukiko como si fuera un caballo que intentaban vender), episodios emocionantes y casi épicos (Japón, un país de desastres naturales), dramas que me han hecho sentir muchísima pena por un personaje en concreto (esos momentos de llorar sin motivo)… A mí, que soy una enamorada de Japón, me ha encantado. De hecho, estaba siendo una lectura de 5 estrellas hasta que llegué al final, que, sin entrar en detalles, hizo que se me quedaran los ojos bizcos… Hasta entonces me había dejado llevar por la delicadeza del pincel de Tanizaki y su brutalidad en determinadas situaciones (lectura no apta para hipocondríacos). Además, las descripciones que hace de los lugares, sobre todo de Kyoto, han incrementado las ganas que ya tenía de volver a su país y hacerlo en la temporada de cerezos en flor para presenciar esa “nieve delicada” de pétalos a la que posiblemente hace referencia el título original de la novela. He sentido mucha nostalgia con la familia Makioka y no sólo por volver a visitar Japón, sino por lo que transmiten sus páginas: nostalgia por un tiempo pasado, por unas relaciones efímeras, por unos recuerdos frágiles, por un esfuerzo estéril.

Sonia López

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s