Costumbrismo, Novelas

‘Confabulación’ de Carlos del Amor

Para las enormes ganas que tenía de leer lo último de Carlos del Amor, Confabulación me ha dejado algo fría. En sus páginas me he encontrado un protagonista que comenzaba bien pero al que hacia la mitad llegué a pillar bastante manía, unas premisas prometedoras que parecen irse diluyendo y un juego sobre la verdad y la mentira con un narrador para nada fiable algo desaprovechado. También tiene cosas buenas y rastros de sus otras obras, así que os hablaré de todo lo que me ha sugerido su lectura, no sólo lo malo.

¿Cómo sé qué parte de mi vida es verdad y qué parte es mentira? ¿Cómo sé las cosas que he vivido y las que no? Algo tan simple como saber qué besos he dado y cuáles no. ¿Cómo puedo saber de ahora en adelante que lo que vivo es cierto? Joder, es que me acabas de desmontar la vida.

FICHA TÉCNICA

Confabulación
Carlos del Amor
Barcelona: Espasa, 2017.
Formato: Tapa blanda.
223 páginas.
ISBN: 978-84-670-4956-5.

Sinopsis: “Un hombre joven, en un viaje de trabajo, mata a una persona, pero extrañamente nadie se hace eco del suceso. Entre el escepticismo y la incertidumbre, Andrés vadea como puede la situación. No es el único acontecimiento anómalo al que se tiene que enfrentar. Una visita al médico le confirma que sufre una enfermedad: confabulación. Cuando su cerebro no guarda recuerdos, los fabrica. ¿Cómo se puede vivir cuando desconoces qué te ha ocurrido de verdad? ¿Hasta dónde puede llegar la vida inventada?”

COMENTARIO

Comenzaré por lo bueno, y es que la novela trata sobre todo de una anomalía cerebral que resulta muy interesante: la capacidad del cerebro de generar recuerdos sin nuestro consentimiento, como si lo vivido en los sueños se almacenara en la parte que reservamos a la realidad y, lo más importante, sustituyendo recuerdos reales. Este punto de partida da posibilidades infinitas para divagar sobre qué es verdad y qué es mentira de lo que explica nuestro protagonista, Andrés.

Hacia la primera mitad de la novela, todo parece muy complejo, no parece haber salida, lo vemos sufrir mucho por éste y otros asuntos personales, como el trabajo y su relación de pareja. Dudamos con él de todo lo que le ha ocurrido hasta ahora, obligándolo a repasar su pasado con su madre y su pareja para confirmar cada detalle.

Por otro lado, el protagonista va a terapia y conoce a otras personas que tienen trastornos similares (la chica que no es capaz de construir recuerdos nuevos, el hombre que no puede borrar nada de lo que entra en su cerebro…) y Carlos del Amor aprovecha esas sesiones para explicar cada una de sus historias con ese estilo suyo tan característico, cercano y humano. Las reflexiones filosóficas sobre el paso del tiempo, sobre lo rápido que puede cambiar nuestra vida por miles de circunstancias, como la aparición de una enfermedad de la que ni se sospecha, un accidente o una consecuencia aleatoria o planificada de nuestros actos, son algunas de las cosas que más me han gustado de la novela. ¿Qué somos: lo que recordamos o lo que hemos hecho?

Sin embargo, la voz que nos explica todo esto es la de Andrés, un personaje que no me ha caído nada bien. Me ha resultado muy extraño leer tacos o comentarios obscenos que, aunque son escasos, me sacaban de la trama de la novela. No me ha gustado tampoco el comportamiento consciente del protagonista. Sobre sus confabulaciones no puedo opinar, pero lo que hace en las reuniones de la calle Poema sinfónico, lo convierte para mí en una mala persona… Así, mientras en El año sin verano me encantó cómo el autor hablaba en nombre de un personaje “amable” y alternaba su historia con los relatos de narrador omnisciente que explicaban las anécdotas vitales de sus vecinos, aquí el narrador siempre es Andrés y no he sabido encontrarme a gusto con él.

En la historia hay altos y bajos. En realidad presenciamos con el protagonista el autodescubrimiento de su vida: se ve obligado a explorar cada una de sus facetas: salud (de dónde proviene la confabulación), dinero (problemas del trabajo, insatisfacción vs. realización, relaciones con sus compañeros) y amor (sentimiento de inferioridad vs. amor predestinado). La parte de la enfermedad es quizá la que tira de las otras, es el detonante, pero llega un momento en el que se difumina y entra en juego una especie de terapia como de ciencia ficción del tipo ¡Olvídate de mí! y una forma de comprobar si lo recordado es lo vivido que me ha hecho pensar en La memoria de los muertos.

Sin embargo, ¿existe la confabulación como enfermedad mental? Sí, existe. No he estudiado Psicología, así que disculpad si los términos que uso no son exactos, pero en Internet se habla de la “confabulación de la memoria” o “síndrome de Korsakoff” para referirse a un estado de confusión en el que la persona que la padece no es capaz de fijar un recuerdo, olvidándolo en el mismo instante en el que está ocurriendo. Es lógico que comience a detectarse por el déficit de atención. Además, esta especie de amnesia se compensa con la generación de nuevos recuerdos, suele ser consecuencia del alcoholismo (no es el caso de la novela) y va asociado a una polineuritis que afecta a las extremidades inferiores.

VALORACIÓN  · · · · · · · · · ·  3/5 ★★★✰✰

Al mezclar unos ingredientes tan interesantes para mí como la salud mental y la memoria, y trabajando el protagonista en el sector editorial, me duele decir que hay que leer esta novela sin demasiadas pretensiones. En mi caso, estaba muy pendiente de todo lo que nos explicaba el protagonista para saber qué era verdad y qué era mentira, para descubrir con él qué parte de lo que recordaba era una invención de su mente y qué no. Esto me hizo leer el libro casi como si lo estuviera editando, encontrando algunos guiños pero también algunos fallos muy pequeños de raccord, y me convencí a mí misma de que la historia pedía a gritos un giro final drástico y sorprendente. Llegué a esa conclusión porque la anterior obra del autor, El año sin verano, no es que tenga un giro, es que toda ella es una carretera con muchas curvas y en cada una hay un paisaje interesante. Se jugaba también al final un recurso que me pareció muy original, y al encontrarme en Confabulación un planteamiento complejo que se iba desinflando poco a poco, sin muchas curvas, creía que tendría un final apoteósico para compensar. Y no, tiene un final que, puede ser inesperado, pero bastante convencional, y me ha recordado a otra novela que no desvelaré directamente por no soltar spoilers, pero cuyo enlace dejo aquí por si le interesa a alguien.

Sonia López

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2 thoughts on “‘Confabulación’ de Carlos del Amor”

  1. Leyendo tu reseña me ha venido a la cabeza la última que he hecho yo sobre Los Renglones Torcidos de Dios, ya que también aborda las enfermedades mentales. Con la sinopsis que tiene yo hubiese caído también y me lo hubiese leído seguro, menos mal que para eso están blogs como el tuyo, que evitan perder tiempo y dinero ¡ Un saludo!

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    1. Buf, es que son incomparables… A mí me encantó ‘Los renglones torcidos de Dios’ y aunque sabía que no tendrían mucho que ver, me hubiera gustado encontrar en ‘Confabulación’ algo más de su ambigüedad… ¡Gracias por comentar!

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