‘Estás sola’ de Alexandra Oliva

Vuelvo a las reseñas con Estás sola, de Alexandra Oliva, que me dejó sensaciones contradictorias durante su lectura pero que al acabar puedo decir que me ha gustado en general. Se trata de un libro que me llegó gracias a Edición anticipada y lo vendían como una mezcla entre Perdidos, Los juegos del hambre y Westworld, pero ya había leído en otros comentarios que no debía exigirle demasiado a la historia con estas comparaciones, porque iba a salir perdiendo seguro, así que después de dejar un tiempo de margen para olvidar esas referencias arranqué bien la lectura.

Los espectadores proyectarán sus propias justificaciones en esa sonrisa. Aquellos a quienes les cae mal Rastreador la tomarán por una muestra de chulería, ya sea por su raza o actitud; sin embargo, de él no han visto todavía nada más que esa imagen, de modo que su antipatía por fuerza responde a un prejuicio.

FICHA TÉCNICA

Estás sola
Alexandra Oliva
Barcelona: Plaza Janés, 2017.
Trad. Gabriel Dols Gallardo.
Formato: Tapa blanda.
363 páginas.
ISBN: 978-84-01-01720-9.

Sinopsis: “Doce concursantes de variado talento y carácter compiten en un duro reality de supervivencia en una selva remota. Lo que comienza como un concurso bien planeado y supervisado se convierte de pronto en algo mucho más oscuro y complicado con una protagonista excepcional e indiscutible: Zoo. La concursante ha de defenderse sola en este entorno hostil y, al mismo tiempo que sus reservas emocionales y físicas empiezan a flaquear, la habilidad para analizar lo que ve será su triunfo o su derrota.”

COMENTARIO

Me costó bastante entrar en la novela. El capítulo 0 es una introducción que releí bastantes veces en diferentes momentos sin lograr meterme en la sala de edición donde el montador y el productor conversan sobre los concursantes y se vislumbran las intenciones de la industria televisiva. No sé por qué me costó tanto introducirme en la historia, porque suelo pasar bastante de esos crípticos primeros capítulos que sólo se entienden una vez leída la novela, pero en este caso… es que no entendía nada. Se presentaban todos los personajes en una cabecera que no conseguía visualizar en mi cabeza: ¿quiénes son estos?, no los he visto en mi vida y me los presentan de una manera que no me dan ganas de conocerlos. Ni siquiera a Zoo, la supuesta favorita del montador. Qué apodo más absurdo, además.

Más que ‘Los juegos del hambre’, estamos ante un ‘Supervivientes’…

Por suerte, al pasar al capítulo 1, la novela ya va tomando forma. Los capítulos irán alternando las vivencias de Zoo en primera persona algunas semanas después de comenzar el programa con ese narrador externo algo confuso del capítulo 0 que nos explica qué sucede desde el primer día en el que los concursantes llegan al bosque y se enfrentan a su primer Desafío por equipos. Cada una de las partes de la novela tiene sus cosas buenas y sus cosas malas, pero creo que mientras al principio disfrutaba más con la trama del concurso, en la segunda mitad la fuerza dramática recae sobre la parte de Zoo. Y hay una tercera forma narrativa, casi anecdótica, que me ha hecho gracia y son los mensajes más populares de los foros sobre el programa, donde conocemos más detalles sobre qué saben y qué no saben los concursantes.

En los capítulos pares, los del narrador externo, me ha gustado encontrar las inevitables referencias a cómo presentan los medios de comunicación la realidad. Te explican lo que sucede delante y detrás de las cámaras y cómo lo ve el espectador final. Sin embargo, lo que comienza como un punto de vista interesante, acaba siendo algo repetitivo y pesado cuando ya llevas más de media novela, porque sí, ya lo hemos captado. Por lo general son más animados estos capítulos que los de Zoo, porque hay pruebas, más personajes y diálogo, y se ve la mano de los productores en lo que les ocurre.

Portada portuguesa de la novela, la que más me gusta de todas

Los monólogos interiores de Zoo, que explica también en presente su día a día tres semanas después de comenzar el rodaje, cuando ya está sola, se me hicieron más cuesta arriba al principio, pero me ha gustado su forma de contarnos lo que le sucede y piensa. El hecho de protagonizar ella sola media novela y destacar también del grupo en los capítulos centrados en el programa, hace que la conozcamos más que a nadie. La motivación de Zoo para entrar en el reality show (puedes esquivar lo que queda de párrafo si eres muy susceptible a los spoilers: aunque se diga bien al principio de la novela, he de reconocer que me gustó que me sorprendiera…) es vivir una última aventura antes de ser madre y verse abocada a la monotonía que le espera junto con su marido, que es quien realmente quiere tener hijos. Zoo tiene sueños recurrentes en los que se le escurren bebés de las manos y he de reconocer que me reí con algunas de estas escenas dramáticas, pero también aparecen momentos muy crudos a lo largo de la novela que lo convierten en algo más serio que unas cuantas pesadillas…

Zoo me ha acabado resultando un personaje más interesante de lo que pensaba por tres motivos: primero, la motivación que he explicado ya; segundo, por presentarla como una persona normal y corriente, sólo que muy competitiva, y por último, por su miopía. Sí, sí… Ya que está tan de moda hablar de la diversidad, decidme un protagonista de una novela que lleve gafas y no sea un empollón o un aprendiz de mago. Ya era hora de que alguien explique la angustia de depender de lentes para poder realizar actividades cotidianas y que esa persona tenga habilidades más allá de las intelectuales. Tampoco es que me sienta muy identificada en esto, porque por suerte tengo poca miopía, pero las limitaciones están bien reflejadas en la novela…

Como en ‘Lost’, los variados personajes deberán aprender a sobrevivir en la naturaleza…

Por otro lado, tenemos la suerte de que haya más personajes interesantes, porque a veces necesitaba salir de la mente calculadora de Zoo y para ello venían al pelo los capítulos en los que se nos presentan las once personas con las que comparte programa. He de decir que me saturaron los detalles: las descripciones de los doce, cada uno con una profesión, una habilidad, un tono de piel diferente, un color asignado, unas herramientas que les regalan a cada uno, un nombre de pila, pero también un apodo dado por el programa, orientación sexual, religiosa… Demasiada información. Tiene puntos a favor, claro que sí: la diversidad está clara (desde un médico negro a un par de asiáticos, un par de personajes gay, un mestizo que no sabe qué casilla marcar en el apartado “raza” del formulario, un maltratador…), pero la forma de presentarlos me hizo entrar un poco de dolor de cabeza. Realmente hasta que no protagonizan algunas escenas importantes no te quedas con muchos de ellos, ni con los equipos que forman, y en este sentido, creo que más hubiera valido la pena retrasar las presentaciones hasta el momento en el que realmente ese personaje cobra cierto protagonismo que intentar decirlo todo al principio para no dejarnos nada… Aunque es tan sólo mi opinión; muchas veces el problema es mío por intentar entenderlo todo desde el primer momento, ya que no me gusta tener que volver atrás más tarde en busca de detalles olvidados.

A algunos de estos personajes me hubiera gustado conocerlos más. En el punto de la novela en el que se mezclan los dos tiempos, cuando la historia narrada alcanza a lo que nos explica Zoo, echo en falta un desarrollo más detallado de sus compañeros de concurso. Alguno de ellos recurre a las palabras mágicas que ofrece el programa para rendirse (“ad tenebras dedi”) y me sorprende la forma tan fácil de olvidarse de ellos después, sin dar algunas veces explicaciones de por qué participaron o por qué se marchan. De todos los concursantes, posiblemente con el que más podamos sentir algo de afecto es Rastreador, y el que odiamos con toda el alma es Exorcista. Y me da la impresión de que se podían haber explotado mejor ambos personajes.

Además de la crítica a los medios de comunicación y a los programas del tipo “Supervivientes”, me ha sorprendido encontrar un retrato de la sociedad norteamericana tan ácido, recriminando duramente el lema “Una nación ante Dios”, mostrando por un lado el claro ateísmo de la protagonista (algo que en Estados Unidos quizá también sea un toque original) y por otro lado añadiendo temas de debate social interesantes. Hipocresía, homofobia, racismo… digamos que no deja muy bien a los ciudadanos estadounidenses.

Alexandra Oliva, la autora

Por último, me ha gustado dejarme llevar por las varias posibilidades de final que se iban ofreciendo a medida que avanzaba en la lectura. Sin desvelar nada, puedo decir que desde el principio el lector tiene la información importante (si es que la puede asimilar entre tanto nombre, apodo, colores…) para darse cuenta de que el concurso está derivando en algo más grande, pero aun así me ha gustado entrar en la cabeza de Zoo y dejarme convencer por su análisis de lo que ocurre, claramente condicionado por sus vivencias personales.

Estás sola es la primera novela de Alexandra Oliva, licenciada en Historia en la Universidad de Yale en 2005. En su perfil de Twitter se define como pro-ciencia y anti-opinión-presentada-como-hecho. Creció en una pequeña ciudad en las montañas Adirondack del norte de Nueva York y, además de estudiar Escritura Creativa y escribir varios ensayos y proyectos literarios, se apuntó a varios cursos de supervivencia, uno de ellos en la Boulder Outdoor Survival School (BOSS). Seguro que aprovechó muchas de sus enseñanzas para la novela, pues explica con bastante detalle algunos trucos de orientación y alimentación. No deja de ser curioso.

VALORACIÓN  · · · · · · · · · ·  3/5 ★★★✰✰

Tenía un poco de miedo de que se tratara de Young Adult, un poco engañada por esa portada y esa referencia a Los juegos del hambre. Pero no, en realidad la novela va dirigida a personas que rondan la treintena con bastantes guiños a historias apocalípticas. Para mí ha sido una lectura extraña: me costaba entrar, no quería ir a su bosque a sufrir… pero una vez lo tenía entre las manos me costaba dejar de leer. Las escenas de supervivencia son muy didácticas, y aunque a veces me turbaba con tanto detalle y dudo que en la vida me encuentre en una situación similar, nunca se sabe si lo que leemos puede servirnos en el futuro… ;)

Sonia López

Enlaces de interés:
Alexandra Oliva (web oficial)

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