‘Amor en minúscula’ de Francesc Miralles

El concepto “amor en minúscula” es cuando alguien realiza un pequeño acto bondadoso y eso desata una cadena de acontecimientos que le devuelven el amor multiplicado. Al menos así lo explica Francesc Miralles en una de sus primeras novelas, Amor en minúscula, la primera parte de Wabi-Sabi.

Nunca me han gustado las últimas horas del día, porque es como si en el declinar de la jornada yo leyera mi propio declive. Es entonces cuando la soledad muerde más hondo con sus colmillos invisibles.

FICHA TÉCNICA

amor-en-minusculaAmor en minúscula
Francesc Miralles
Barcelona: B de Bolsillo, 2015.
Formato: Tapa blanda.
264 páginas.
ISBN: 9788490700471.

Sinopsis: Samuel despierta la mañana de Año Nuevo convencido de que nada insólito le traerá el nuevo día… hasta que un extraño visitante irrumpe en su apartamento dispuesto a no abandonarlo. La aparición de Mishima, un joven gato callejero, será el principio de la increíble transformación que está a punto de acontecer en el hermético mundo que ha construido a su alrededor.

COMENTARIO

Amor en minúscula fue publicado originalmente en el año 2006. En 2014, cuando Francesc Miralles escribió Wabi-Sabi, no se podía encontrar en ninguna librería, pues tuvo más éxito fuera de las fronteras (está traducida a más de 20 idiomas) que aquí en España. Pero justo el año pasado fue reeditada.

esl90476Mientras que en Wabi-Sabi acompañábamos a Samuel en un viaje de autoconocimiento a Japón, en esta novela lo vemos en su vida cotidiana en Barcelona: haciendo sus tareas de casa, dando clases de literatura alemana en la universidad, ayudando a su vecino, cuidando a su recién llegado gato, y buscando el amor en cuanto tiene un poco de tiempo libre. Pero sobre todo asistimos a un cambio de actitud. Samuel nos explica al inicio de la novela una existencia gris, anónima, como espectador de su propia vida, y a lo largo de pequeños gestos, consigue propiciar golpes de suerte que lo llevarán a conocer nuevos amigos y reencontrarse con un antiguo amor de su infancia: Gabriela.

He intentado que el haber leído la segunda parte antes que la primera no afectara a mi forma de ver los personajes, pero aun así no he podido evitar que Gabriela me cayese mal. No tanto por lo que sé que acabará pasando, algo que leyendo este libro me parece inevitable, sino por la forma que tiene de tratar al protagonista. Se puede llegar a comprender su actitud, pero hay muchas cosas que no sabemos de ella (como Samuel tampoco las conoce) y eso hace que no acabe de gustarme. Pero es algo que me suele pasar. Ya he dicho en alguna ocasión que me voy acostumbrando a encontrar personajes femeninos de este estilo como objeto del amor de los protagonistas: fuertes, misteriosas, que sólo sirven para dar la réplica al protagonista… A mí me cansan, porque me parecen todas iguales, pero entiendo que a algunos hombres les pueda llegar a gustar.

Johann Wolfgang von Goethe

Johann Wolfgang von Goethe

Lo bueno del trabajo de Samuel es la cantidad de referencias a la literatura germánica que se transmiten en la novela: Goethe, Kafka, Hesse, Brecht… Todos parecen aparecer en el momento oportuno para extraer de ellos determinadas enseñanzas. El único “pero” es que yo recomendaría leer a estos autores antes, porque en el caso de Goethe, por ejemplo, te explica de cabo a rabo Los sufrimientos del joven Werther y he de confesar que leí el clásico en parte por ese motivo, dejando en pausa Amor en minúscula. En el caso de Kafka, el relato que destripa es El castillo, lectura que me anoto particularmente, aunque desde que leí La metamorfosis ya me propuse seguir leyendo la obra de Kafka con el tiempo. Samuel también habla mucho de música clásica, de cine… Me llevo anotadas varias de esas referencias para echarles un ojo cuando pueda.

kafka-para-agobiadosOtra de las tareas de Samuel en este libro es ayudar a su vecino Titus a escribir un libro de textos inspiradores sobre la magia de lo cotidiano. Este hecho resulta gracioso, porque varios de los trabajos de Francesc Miralles son recopilaciones de aforismos de ese estilo, y de la misma manera que el vecino de Samuel, lo hace bajo pseudónimo. En casa tenemos uno que le regalaron a Tomás que se titula Kafka para agobiados, firmado como Allan Percy. Es de esos libros que te hacen levantar una ceja de escepticismo cuando los ves anunciados, pero el planteamiento al menos es original: presenta 99 frases de Kafka y las convierte en enseñanzas para situaciones de crisis. Aunque lo he ojeado alguna vez, no he llegado a leérmelo (bastante tengo con mis libros pendientes, como para ponerme a curiosear los de Tomás…), pero por lo que he visto tampoco me ha llamado demasiado y me parece que las frases sacadas de su contexto no le hace un favor a Kafka. Es decir, el libro no explica lo que pretendía decir Kafka con esas frases, sino que muchas veces les da la vuelta solo para extraer un consejo determinado.

El tono de Amor en minúscula, narrado por Samuel, me ha recordado mucho a Wabi-Sabi. Nos habla en general de una forma amable y didáctica, aunque sin esconder su lado oscuro: no aguanta a su hermana, a veces dice que odia tonterías, tiene manías tontas… En definitiva, se presenta tal cual es, y aunque tenga una vida sencilla, se presenta con una mentalidad algo contradictoria. No soporta a los gatos, pero cuando uno se cuela en su piso lo mima a más no poder. Está intentando recuperar algo que tuvo con una amiga de cuando tenía 6 años, mientras se fija en lo buena que está su veterinaria. Se presenta como una persona responsable, pero cuando le promete a su amigo Titus ayudarlo mientras está en el hospital, lo va dejando de lado… Todos tenemos aspectos en los que nos contradecimos a nosotros mismos, por eso tampoco lo considero como algo negativo. Aunque algunas de las opiniones que suelta sin que nadie se lo pidiera me han sorprendido. También me ha dejado perpleja algunas situaciones o diálogos bastante ñoños.

VALORACIÓN  · · · · · · · · · ·  3/5 ★★★✰✰

En general es bastante similar a Wabi-Sabi y me ha dejado con la misma extraña sensación de tener mucho en común con el protagonista pero aun así no acabar de congeniar con él. Habla de cine, de libros, de la vida, de Barcelona, pero algo en su actitud no me gusta, no lo acabo de ver trigo limpio. Quizá es que no lo veo desde el lado del prisma correcto. En cualquier caso, la lectura de la novela no me ha marcado demasiado, aunque quizá a otro tipo de público más abierto a situaciones casi místicas le pueda resultar una buena lectura. En mi caso, no me ha emocionado. Y eso es casi lo peor que se puede decir de una historia supuestamente de amor.

Sonia López

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