Novelas, Reseñas

‘Los sufrimientos del joven Werther’ de Goethe

Estoy leyendo bastante este mes de diciembre gracias a un planning en el que me he propuesto acabar mis propósitos de este año con éxito, aunque sea a base de leer novelas cortitas de pocas páginas como Los sufrimientos del joven Werther, de Goethe. Ahora tendré que hacerme un organigrama para poder compartir estas lecturas con vosotros a través de este blog, porque como se me vuelvan a acumular tantos libros como hace unos meses, empezaré mal el año… XD

De todas maneras, en el mundo todo acaba siendo una basura, y es un loco quien por cuenta ajena se ataree por el dinero o el honor o cualquier otra cosa sin que sea su propia afición ni su propia necesidad.

FICHA TÉCNICA

sufrimientos-joven-wertherLos sufrimientos del joven Werther
Johann Wolfgang von Goethe
Trad. José María Valverde.
Barcelona: Penguin Clásicos, 2016.
Formato: Tapa blanda.
221 páginas.
ISBN: 9788491051886.

Sinopsis: El joven Werther, aficionado a la poesía de Homero, conoce a la hermosa Lotte en una celebración, sabiendo que está comprometida y que debe evitar enamorarse. Ella le mira con buenos ojos y cultiva su amistad pero Werther se enamora esperanzado, a pesar de las recomendaciones de su fiel amigo Wilhelm. Cuando se da cuenta de su error, Werther acepta un puesto diplomático en Weimar e intenta olvidar a Lotte, sufriendo sus penas inconsolables, el fuego indomable de su pasión y los sentimientos desbocados.

COMENTARIO

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Muchos jóvenes imitaron la forma de vestir de Werther… y esa pose melancólica…

La novela comienza con las cartas escritas por el propio Werther a su amigo Wilhelm. Por esos escritos, vemos que Werther es rico, no necesita trabajar, tiene criados para que lo hagan todo, es un niño mimado. ¿Qué ocurre cuando se le cruza por su camino lo único que no puede tener? Pues en vez de actuar con la cabeza, se deja llevar por los sentimientos descontrolados que lo llevarán por tortuosos caminos. No en balde la novela se llama Los sufrimientos del joven Werther, aunque hay muchas traducciones para el “leiden” del título original: penas, cuitas, desventuras, años de aprendizaje… (algunos recomendadores de librerías on-line se vuelven locos y te ofrecen packs de libros que incluyen diferentes versiones de la misma novela).

En las misivas de Werther vemos que en general es un chico despreocupado hasta que le tocan a Lotte. Sus preocupaciones hasta entonces son fruto del aburrimiento. Confía en sí mismo y se lleva muy bien con ella, pero cuando el prometido de su amada entra en escena, algo cambia en su interior. Empieza a fragmentarse. Puede parecer imperceptible al principio, pero el hecho es que ese es el momento del cambio.

Goethe en la campiña romana (1787), por Johann Heinrich Wilhelm Tischbein.
Goethe en la campiña romana (1787), por Johann Heinrich Wilhelm Tischbein.

Psicológicamente, creo que la novela trata unos aspectos interesantísimos. Por ejemplo, hay un fragmento en el que Werther habla de la pereza y del mal humor como enfermedades del alma. Más tarde habla también del suicidio como si se tratara de una fiebre. En definitiva, habla del poco control real que tenemos sobre nuestro cuerpo y sobre nuestros sentimientos. En otra ocasión, Werther defiende que lo más valioso que tiene es el corazón, pues lo que sabe lo puede aprender cualquiera, pero lo que siente es único. Todo junto hace que Goethe sea un gran representante del Romanticismo, del movimiento alemán “Sturm und Drang” (tormento y pasión), que nació como una protesta a la Ilustración.

Este existencialismo y pesimismo tampoco lo he llegado a leer como un drama. Me esperaba una historia de amor, correspondido o no, más trágica. En este sentido, Pablo y Virginia me parece más profunda. En el caso de Werther no he llegado a empatizar para nada con él. Quizá por eso, la novela se volvía más interesante para mí cuando toma el relevo a las cartas un narrador/editor que se dedica a rellenar los vacíos que hay entre los últimos escritos hallados de Werther, sobre todo el último dirigido a Lotte. Es esta parte final de la novela la que me ha gustado más, aunque también tiene partes que sobran, como cuando Werther lee a Lotte un fragmento de Ossian que se suponía que tenía una segunda lectura, pero que con otras mini-historias que se explican a lo largo de la novela en paralelo a la relación entre Werther y Lotte, ya queda más que reflejado.

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Charlotte Kestner, la auténtica Lotte

De todos modos, me llevé una desilusión bastante importante cuando al final de la novela, se descubre en un apéndice la fuente de la inspiración de Goethe para escribir la historia de Werther. Conocía que era una manera de describir su dolor por un amor de juventud, una forma de vivir el duelo habitual de cuando una relación se rompe, una lectura que debía permitir a los heridos de amor verse reflejados en el joven Werther y permitir que sufriera él por los dos, sanándose así uno mismo. Pero aparte de basarse en su experiencia personal, el señor Goethe resulta que tomó como suya una historia que le explicó el alter ego del “prometido” de la novela (y muy amigo suyo) por carta. En ella, se explica tal cual el final de la novela, y que no desvelaré por si alguien queda sin conocerlo (¡huid de las sinopsis!), incluso utilizando las mismas palabras en algunos fragmentos. Realmente, si no fuera por ese uso de las mismas expresiones a la hora de explicar el caso, me hubiera parecido fantástico el unir esas dos historias, pero habiendo leído la carta y el final… Buf, me ha dejado de piedra y me ha hecho quitarle bastante valor a la novela.

VALORACIÓN  · · · · · · · · · ·  3/5 ★★★✰✰

Me ha recordado bastante a Frankenstein. En general, me gusta lo que transmite, los debates que abre, etc. Es una lectura pausada, para reflexionarla. Pero la forma de hablar de los protagonistas y sobre todo la forma que tienen de enfrentarse a sus problemas, me decepciona. Sé que todos los personajes no tienen por qué ser fuertes, pero tanto Werther como el doctor Frankenstein podrían irse juntos de la mano a dar un paseo y contase sus penas el uno al otro. En el caso de Werther, ver cómo desoye los consejos de su amigo Wilhelm, a quien no podemos ni siquiera leer, desespera bastante. No estoy segura de si se trata de una buena lectura para cuando tienes un bajón, como pretendía Goethe, o si la fama que tiene “la fiebre Werther” es merecida. Por si acaso, no creo que la relea en momentos tristes… Casi prefiero no conectar con ella.

Sonia López

 

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