‘El mundo en el que vivo’ de Helen Keller

He vuelto a Helen Keller antes de lo previsto, pero aun así me parece que ha pasado demasiado tiempo… En El mundo en el que vivo esperaba ir guiada por su mano a través de un mundo de oscuridad y silencio. Sin embargo, me he encontrado todo un cúmulo de experiencias alegres y ricas en color y sentimiento.

La única oscuridad sin luz es la noche de la ignorancia y de la insensibilidad. Nos diferenciamos unos de otros, los ciegos de los que ven, no por nuestros sentidos, sino por el uso que de ellos hacemos, por la imaginación y la valentía con que buscamos la sabiduría independientemente de nuestros sentidos.

FICHA TÉCNICA

El mundo en el que vivoEl mundo en el que vivo
Helen Keller
Trad. Ana Becciu
Vilaür: Atalanta, 2012.
Colección Imaginatio Vera, 66.
Formato: Tapa blanda.
163 páginas.
ISBN: 9788493963521.

Sinopsis: El libro está compuesto por unos ensayos escritos para la publicación Century Magazine, unos artículos agrupados en diferentes temáticas: “Una charla sobre la mano”, “Juicio y sentimiento” y “Mis sueños”. Helen Keller se quedó ciega y sorda desde muy pequeña, por lo que recoge en estos escritos su propia forma de percibir el mundo. Al final del libro se recoge también el poema “Un canto a la oscuridad” y la autobiografía que escribió a los 12 años en la que cuenta cómo su maestra Anne Sullivan la sacó de las verdaderas tinieblas: la ignorancia y la falta de consciencia de sí misma.

COMENTARIO

Escrito después de La historia de mi vida, Helen Keller presenta esta compilación de ensayos con algo de resquemor: ella cree que tiene mucho más que aportar al mundo que el hecho de explicar cómo percibe las cosas y personas que le rodean. Prefiere hablar de una reforma educativa o de política internacional, pero sus editores solo quieren que escriba sobre ella misma.

13bc420f325b444e391e7267efd2b7b0Por eso, seguramente, nos encontramos con muchas alusiones a “sus críticos”: aquellos que le preguntan por qué usa el verbo “ver” si no es capaz de hacerlo o por qué dice que “escucha” si es imposible que reconozca nada mediante el oído. Keller se rebela continuamente contra esta forma de pensar y contra normas estúpidas que aparecen en revistas para personas ciegas que se jactan de publicar artículos que no tienen alusiones a grandes paisajes o a la luz de las estrellas porque “sólo sirven para acentuar la percepción que tiene el ciego de su aflicción”. Keller rechaza esta forma de separar el mundo entre ciegos y no ciegos, pues ¿acaso los que no nos podemos permitir viajar por todo el mundo no deberíamos leer sobre lo que ocurre en algún remoto país? ¿Su forma de apreciar algo a través del tacto o de la inteligencia no le permite decir que es capaz de verlo? A lo largo de sus ensayos hay bastantes argumentos que apuntan sobre estas discriminaciones, que no creo que existan tanto por mala intención sino por desconocimiento.

Además de otorgarle el valor que se merecen al tacto y al olfato como sentidos a través de los cuales percibimos también el mundo, Helen Keller nos habla en estos ensayos también del poder de la imaginación, la deducción, la inteligencia y la sensibilidad. Una persona que puede ver, puede mostrarse insensible a lo que ocurre en el mundo, puede no ser capaz de entender lo que está viendo o escuchando, puede que no sepa llegar a un punto más allá de lo que tiene delante. En este sentido, explica que igual que las personas que leen “ven” con el poder de la imaginación a los personajes, paisajes e historias ficticias sin haberlos visto nunca, ella también es capaz de imaginárselo a su manera.

13950113_oriSon muchos los capítulos que me han asombrado, pero si me he de quedar con uno solo sería “El mundo onírico”, en el que describe cuáles son algunos de sus sueños más recurrentes, desconcertantes o sobrecogedores. No podía imaginarme qué tipo de sueños me encontraría, pero una vez leídos me han parecido todos tan normales que incluso en alguno me he sentido identificada. Por ejemplo, es bastante habitual soñar que no encuentras nada, ¿no? O las típicas caídas. En su caso es lo mismo: que estira el brazo pensando que va a encontrar algo y no poder tocar nada; que no puede dormir y cuando abre su libro preferido para coger el sueño que sus páginas no tengan ningún relieve, que esté todo en blanco; que le ocurren cosas malas a las personas que quiere; que mientras está persiguiendo a un gato este se acaba convirtiendo en un tigre… Estos son algunos de los sueños angustiosos que más me han llamado la atención pero también los hay agradables, como cuando explica que es capaz de hablar sin usar las manos, entendiendo perfectamente a la otra persona aunque ni siquiera hable inglés. Esto lo he soñado yo también alguna vez, que hablas con alguien de cualquier cosa en un inglés que no conoces pero que en tu sueño comprendes a la perfección.

En este ensayo también tiene algunas palabras para sus críticos, pues se anticipa a los que tienen una curiosidad más científica sobre los sueños y le piden más detalle sobre cómo percibe las cosas en ellos cuando ella simplemente los vive. ¿Sois capaces de decir si en vuestros sueños hay olores? He escuchado que hay gente que sueña en blanco y negro, tampoco es que en su día a día vean así… En definitiva, no hay posibilidad de hablar de los sueños rigurosamente, y eso no hace falta que lo diga Helen Keller, pero me ha gustado cómo usa el término “editar” para referirse al hecho de dotar de significado a los sueños, pues si los relatáramos tal y como son apenas tendrían sentido.

VALORACIÓN  · · · · · · · · · ·  4/5 ★★★★✰

Respecto al libro anterior me he encontrado un vocabulario más rico y lleno de imágenes y comparaciones que me han atrapado de lleno. El libro contiene un montón de ideas interesantes y la rebeldía de Helen Keller en sus artículos me ha parecido admirable. Me ha sobrado un poco la parte final… Más que nada, porque no sé apreciar la poesía -no le quiero quitar el mérito…- y la biografía final que escribió a los 12 años no es que no sea interesante, sino que en mi caso repite algo que ya leí en La historia de mi vida, hace unos meses. Por eso prefiero quedarme con los ensayos y todas las experiencias y ganas de vivir y aprender que transmite en ellos. La echaré de menos.

Sonia López

Enlaces de interés:
Editorial Atalanta (incluye algunas páginas)

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s