‘Marido y mujer’ de Wilkie Collins

¡Cuánto tiempo sin pasarme por aquí! Al menos esta vez sí tengo varias lecturas pendientes que comentar. Como quiero ir por orden, hoy os hablaré de Marido y mujer, de Wilkie Collins. Es un título que me llamaba la atención, y sin saber demasiado de su argumento, lo añadí en la lista de clásicos y aproveché que mi amiga Raquel tenía el propósito de leerlo este año para realizar una lectura conjunta. He encontrado muchos detalles curiosos que me han llamado la atención y me han hecho reflexionar bastante, así que la he disfrutado muchísimo.

Entonces empezó la ceremonia -justamente considerada la más terrible de todas las ceremonias mortales- de unión de dos seres humanos que prácticamente no saben nada el uno del otro, para que corran el riesgo del tremendo experimento de vivir juntos hasta que la muerte los separe; la ceremonia que dice de hecho, ya que no con palabras: “Dad el salto en la oscuridad. ¡Lo santificamos, pero no damos garantías!”.

No suelo recomendar las sinopsis de las contraportadas de los libros y este caso no es una excepción, porque en la edición que tengo (Alba Clásica Minus) hay temas que introduce que hasta la última escena de la novela ni siquiera te planteas. Lo realmente importante es el planteamiento: Anne y Blanche son dos buenas amigas que quieren mantener la buena relación que mantuvieron sus madres en vida, pero parece que el destino de la madre de Anne persigue a su hija: la madre de Anne acabó falleciendo después de que su marido la abandonara gracias a un resquicio legal y ahora ella se enfrenta a un problema similar.

Lo que más destacaría de la novela es su estilo divertido, pese a que la historia en general es más bien un drama. No recuerdo para nada este sentido del humor irónico y a veces algo ácido del autor en otras de sus obras. Supongo que es porque nunca había leído al Wilkie Collins narrador, ya que lo que he leído suyo tiene un formato epistolar (La dama de blanco, La piedra lunar). Lo prefiero aquí, la verdad. Creo que en Marido y mujer reciben todos: las instituciones burocráticas, las leyes absurdas, los abogados, los médicos, los deportistas, los que apuestan por ellos, las mujeres, los hombres, los jóvenes, los viejos… Es un no parar de comentarios críticos a la hipocresía y a las convenciones sociales. Es cierto que el planteamiento inicial de la historia -que uno pueda estar en la situación de no saber si está casado o no- parece algo absurdo, pero Wilkie Collins se basó en noticias reales de la época para plantear esta novela denuncia.  Aunque nunca ejerciera de abogado, en sus escritos se nota que estudió Derecho.

OnTheBrink_Elmore

Fragmento de ‘On the Brink’, de Alfred Elmore, usado en portadas de ediciones inglesas

La contraposición entre comedia y drama viene también bastante condicionada por los personajes de la novela: mientras que a Anne Silvester le toca sufrir lo indecible, parece que la vida de Blanche Lundie es más agradable en todos sus aspectos. A veces da la impresión de que se toma cuestiones serias como si de un juego se tratase y está claro que es la más joven. De todos modos, creo que en general todos los personajes están bien justificados y cumplen bien su papel (menos cierto caballero de la introducción que desaparece sin dejar rastro y que me hubiera gustado reencontrar más adelante). Evidentemente no todos tienen el mismo protagonismo y muchos están creados para que te caigan mal, pero incluso siendo pérfidos tienen ocurrencias divertidas, como es el caso de la madrastra de Blanche.

Los quebraderos de cabeza de Anne y Blanche los generan dos hombres. Resulta que Anne está enamorada de Geoffrey Delamayn, un auténtico atleta, un Hércules moderno como se encarga de repetirnos el señor Collins durante toda la novela, y curiosamente es el hijo del abogado que ayudó al padre de Anne a deshacerse de su madre. Nada bueno puede salir de aquí, si sumamos dos más dos… Y el otro hombre en cuestión es Arnold Brinkworth, el enamorado de Blanche, que representa todo lo contrario al anterior: amabilidad, honor, humildad… pero se encuentra en deuda con George Delamayn, y esa deuda le saldrá cara.

Wilkie Collins

Retrato de Wilkie Collins, por Rudolph Lehmann

Otro de los personajes que vale la pena destacar es el tío de Blanche, sir Patrick Lundie, que se encarga de ayudar a su sobrina a encontrar a Anne cuando esta desaparece misteriosamente y es el encargado de hacer avanzar la historia gracias a sus pesquisas y su conversación ingeniosa. En él me he imaginado el alter ego del autor, pues me ha parecido que como narrador se mostraba bastante a favor de su juicio con respecto al de los demás personajes.

Aunque el misterio es constante, hay fragmentos en los que ya sabes lo que pasará inmediatamente, porque muchas veces el narrador se avanza a la acción. Esto hace que el ritmo de la novela sea algo irregular. De principio nos sumerge en unas premisas que prometen tanto que era difícil mantener el interés durante todas las páginas, aunque creo sinceramente que hubiera sido posible sin alargar en exceso ciertas tramas que no conducían a nada más que marear la perdiz. De todos modos, cuando ya sabes cómo va a acabar lo que venía siendo la trama principal, te vuelve a atrapar con un diario desgarrador que aunque no tenga mucho que ver con lo que venía explicando hasta ahora, complementa muy bien el discurso de la opresión que podían ejercer los hombres sobre las mujeres simplemente porque les venía en gana.

Lydia Foote interpretó a Anne en la adaptación teatral de 1873

Lydia Foote interpretó a Anne en la adaptación teatral de 1873

También he encontrado una estructura agradable, con diferentes escenas divididas en capítulos que te hacen imaginarte la novela como una obra de teatro, manteniendo al lector en una misma estancia todo el tiempo posible mientras son los personajes los que van entrando y saliendo. Y los títulos de los capítulos no tienen desperdicio.

A lo largo de la novela me he encontrado también ciertos dejes machistas que no estoy segura de cómo catalogar. El hecho es que la obra en su conjunto defiende bastante los derechos de las mujeres, denuncia una ley injusta y pone en entredicho muchos prejuicios de la época gracias a un personaje fuerte como el de Anne. Incluso hay una crítica a los cánones de belleza. Sin embargo, frases como “la condición natural de una mujer es la de encontrar un hombre que sea su dueño” o “la mujer más noble no deja de ser una mujer”, hacen que me ponga a temblar, aun siendo consciente del año en el que esto fue escrito. Por otro lado, como decía al principio, la crítica es para todos y frases de estas las hay también dirigidas a los ingleses en general (“de todos los ingleses, solo entiendo a los ladrones”) o a los abogados mecánicos y mediocres (“en un estado más avanzado de la ciencia, serán reemplazados por maquinaria”).

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Lo sé, soy muy generosa, pero aunque la entrada parezca algo fría y analítica en algunos aspectos, me lo he pasado genial leyéndolo y nadie dijo que este blog sería objetivo, así que… Me gustaría aclarar también que no tengo especial predilección por Wilkie Collins, porque La dama de blanco me gustó, pero me la habían vendido demasiado bien y me decepcionó un pelín y La piedra lunar no me caló nada, de manera que 5 años después no recuerdo ni de qué iba. Así que siendo consciente de que puedo escandalizar a alguien, he de decir que Marido y mujer es para mí lo mejor que he leído de Collins de momento y el motivo por el que seguramente daré otra oportunidad a este amigo de Charles Dickens. Me he apuntado mentalmente que debo leer Sin nombre, porque el planteamiento me recuerda bastante al de esta novela (leyes injustas) así que espero que el tono y el argumento sean similares también. Ya os contaré (de aquí a unos años, según mi lista de lecturas pendientes…).

COLLINS, Wilkie. Marido y mujer (1870). Barcelona: Alba Minus, 2014. 702 p. (Clásicos, 6). ISBN 978-84-8428-478-9.

Sonia López

Enlaces de interés:
Wilkie Collins

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2 comentarios en “‘Marido y mujer’ de Wilkie Collins

  1. hablanlasletras dijo:

    “Nadie dijo que este blog sería objetivo”. Jajajaj, me ha hecho gracia porque es una frase que tuve presente desde los inicios de mi blog. Y sí, te apoyo rotundamente 😊

    Sobre la novela, me gustaría leerla. Espero hacerle pronto un espacio entre mis próximas lecturas.

    Saludos.

    Le gusta a 1 persona

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