Novelas, Reseñas

‘Bassett’ de Stella Gibbons

Me he vuelto a enamorar de esta autora. En 1934, un par de años después de La hija de Robert Poste, Stella Gibbons publicó Bassett, con un estilo igual de irónico y divertido pero bastante menos surrealista. La he disfrutado mucho.

-Sabe Dios que yo no quiero su dinero. Tengo de sobra -dijo la señorita Baker con una especie de aflicción celestial y una nota de oh-si-tú-supieras-el-ridículo-que-estás-haciendo en su voz-.

portada_BassettLa señorita Baker lleva 21 años trabajando en un taller de moda cuando recibe una suma de dinero de una herencia. Como no tiene grandes lujos y gana más de lo que necesita para vivir, decide buscar algún negocio en el que invertir para que el dinero no se le quede estancado en el banco. A través de un anuncio en una revista, conoció a la señorita Padsoe, una mujer bastante mayor que proviene de una clase adinerada que ha perdido privilegios hasta tener que alquilar su mansión y convertirla en una casa de huéspedes para poder sobrevivir. Acompañados de la señorita Baker, dejaremos el Londres de los ruidos, los teléfonos, el metro y las ratas para adentrarnos en el idílico pueblo en el que se encuentra esta mansión, Bassett, en los bosques de Buckinghamshire.

En Bassett la historia nos enseña la evolución de la relación entre la señorita Baker y la señorita Padsoe, que no comienza precisamente con buen pie, pero también y principalmente lo que ocurre en una casa vecina, Baines House, donde la señora Shelling, una madre rica y viuda, lidia con dos hijos veinteañeros irresponsables, frívolos y sin escrúpulos, George y Bell. George, pese a las advertencias de su hermana y su madre, acaba conquistando a la nueva dama de compañía de esta última, la señorita Catton, una abstemia a quien considera una mojigata pero que le atrae inexplicablemente. Es en esta complicada relación donde se acaba centrando la novela con unos personajes secundarios sublimes revoloteando a su alrededor.

Lo que más destacaría de Bassett es la forma divertida que tiene Stella Gibbons de narrar la historia a través de sus personajes. No solo nos explica qué hacen y qué dicen, sino que también apunta sin piedad a su hipocresía, comparando lo dicho con lo pensado. Así pues, me he reído bastante durante su lectura no solo por algunas situaciones cómicas (las sirvientas, los tejones…) sino también por las contradicciones de todos los personajes de la novela.

Pese a las risas, también hay momentos para la reflexión e incluso algunas situaciones tristes a las que casi todos nos enfrentamos alguna vez en la vida. La forma que tiene la autora de describir sentimientos me ha sorprendido gratamente, demostrando que si hubiera querido escribir novelas “serias” lo hubiera hecho también mejor que la mayoría. Y es que hay mucho de realidad en lo que explica Gibbons y, aunque lo disfrace de parodia muchas veces, expone situaciones que hoy día pueden darse exactamente igual (despidos, convenciones sociales, diferencias de clase, machismo, prejuicios…). Se habla mucho del papel de las mujeres en la sociedad con personajes que representan todo lo bueno y lo malo de ellas, pero sobre todo valorando su autosuficiencia con respecto al hombre. Por ejemplo, las señoritas protagonistas de la novela, ya mayores, no han besado a ningún hombre durante su vida y pese a eso, ¡son felices!, piensen lo que piensen los demás. Estará ubicada en los años 30, pero a mí me parece una novela muy moderna.

StellaGibbonsStella Gibbons (1902-1989), como muchos otros escritores, tuvo una infancia complicada. Su padre era un buen médico pero un mal hombre, y dicen que era habitual verlo con la botella de whisky en la mano y que su madre no era capaz de aplacar su carácter. En 1924, un año después de finalizar sus estudios de Periodismo, comenzó a trabajar como periodista en la British United Press, donde comenzó a salir con un chico en el que se basa para crear el personaje de George. Admiradora de Jane Austen y John Keats, su primera publicación fue The Mountain Beast (1930), una recopilación de poemas dedicados a su madre fallecida tres años antes, que le valió la admiración de Virginia Woolf (que luego criticaría ferozmente su obra más famosa pese haber ganado el premio Femina…). La hija de Robert Poste (Cold Comfort Farm, 1932) es su primera novela y todo lo que hizo después fue comparada a ella. Tanto esta obra como sus secuelas Navidades en Cold Comfort Farm (1940) y Flora Poste y los artistas (1949) están publicadas por Impedimenta, que también tiene en su catálogo La segunda vida de Viola Wither (1938) y Westwood (1946). ¿Cuál será la próxima que lea?

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Tras el agrio sabor de boca que me dejó Flora Poste y los artistas, después de haber disfrutado tanto de La hija de Robert Poste y su gran edición, no estaba segura de qué pensar de esta gran escritora. Ahora estoy otra vez con el subidón, con lo que no creo que tarde en volver a ella… Ironía, buen humor, sentimientos reales, personajes geniales… Qué más puedo decir. :)

Sonia López

GIBBONS, Stella. Bassett (1934)
Traducido por Laura Naranjo y Carmen Torres García.
Madrid: Editorial Impedimenta, 2014.
313 páginas. 
ISBN 9788415979135.
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4 thoughts on “‘Bassett’ de Stella Gibbons”

  1. Me tientas de nuevo!! Tenía tantas esperanzas con la autora y ‘Flora Poste y los artistas’ fue tan flojucha que no sé qué pensar… Pero este libro tiene muy buena pinta y encima de Impedimenta… Mmmm, seguiré dándole vueltas XDD

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