‘La historia de mi vida’ de Helen Keller

El libro que os presento hoy se titula La historia de mi vida y fue escrito por Helen Keller, una sordo-ciega de 23 años que estudiaba entonces en la universidad. Después de varias consultas en la biblioteca en las que el libro no estaba disponible, este año finalmente pude tomarlo en préstamo y leérmelo dejándome una sensación de tranquilidad muy agradable.

Así es cómo mis amigos han hecho la historia de mi vida. De mil modos diferentes han convertido mis limitaciones en maravillosos privilegios, y me han ayudado a caminar tranquila y dichosa en medio de la oscuridad que me rodea.

LaHistoriaDeMiVidaConocí la historia de Helen Keller un poco por casualidad, gracias al mercadillo que organiza una vez al año la Biblioteca Japonesa de Barcelona, donde venden ejemplares en japonés muy baratos. Rebusqué entre las lecturas juveniles (mi nivel no daba para más) y me hice con su historia transformada en una novela corta ilustrada. Me llamó tanto la atención que su nombre se quedó grabado en mí y cada vez que visitaba librerías buscaba algo escrito por ella. ¿Cómo podía ser que no hubiera absolutamente nada si en Estados Unidos había publicado varios libros y se había adaptado su historia tanto en cine como en Broadway? El año pasado me regalaron la recopilación de ensayos El mundo en el que vivo, pero nada más abrirlo sentí que estaba comenzando la historia por el final y por eso tenía muchas ganas de leer estas memorias que fueron las primeras que publicó.

La edición que he leído de La historia de mi vida es de 2012, pero la traducción original de los textos es de Carmen de Burgos, de 1905, muy poco después de haber salido el libro en Estados Unidos, en 1903. Por qué este libro estuvo desaparecido de las librerías tanto tiempo sigue siendo un misterio para mí. En la primera parte del libro, las memorias, la joven Helen describe su complicada infancia, cuando se quedó ciega y sorda por una enfermedad con menos de dos años de edad. La niña apenas había comenzado a hablar, por lo que no tenía medios para seguir aprendiendo y dejó de comunicarse con sus seres queridos de otra forma que no fuera realizando trastadas o gastando bromas pesadas o destrozando cosas. Cuando llegó a los siete años de edad su familia decidió contratar a una cuidadora que le enseñaría a comunicarse deletreando al principio palabras sencillas en su mano y poco a poco a elaborar frases completas. En tan solo un año la niña aprendió a escribir con fluidez gracias a la influencia de esta maestra, Anne Sullivan.

Helen_Keller_with_Anne_Sullivan_in_July_1888La familia había contactado con Anne Sullivan gracias a las Notas de América de Charles Dickens en las que habla de otra niña sorda y ciega que consiguió hablar. Tirando del hilo y hablando con los especialistas referenciados, llegaron a la señorita Sullivan, recién licenciada en el Instituto Perkins para personas ciegas en Boston. Anne estudió allí porque de pequeña había sufrido una enfermedad que la dejó casi ciega y decidió ayudar a otros niños ciegos mediante el alfabeto manual. Helen Keller habla en sus memorias de cómo Anne Sullivan le ayudó, de cómo se relacionaba con su familia, cómo consiguió tener amigos por todo el mundo y finalmente cómo llegó a acceder a la universidad para estudiar humanidades. Es una persona completamente normal, con sus claros y sus oscuros y de la misma manera que la vemos conseguir lo que se propone esforzándose al máximo (para leer braille, escribir a mano y a máquina, hablar -esto ya le costaba un poco más-, leer los labios mediante el tacto…) también reconoce sus errores y sus fobias (parece que las matemáticas no eran lo suyo). Por ejemplo, no he podido evitar sentirme muy reflejada en ella cuando habla de la universidad: de cómo se la imaginaba y cómo era en realidad.

Helen_Keller

La segunda parte del libro se compone de cartas que escribió desde niña a sus familiares y amigos, entre los cuales se encuentran profesores de las diferentes escuelas para sordos a las que fue, en Nueva York y Boston. Su familia vivía en Tuscumbia, Alabama, con lo que era muy importante para ella mantenerse informada mediante esas cartas. No sé cómo lo conseguía, pero Helen era capaz de transmitir a través de sus escritos una gran ternura y emoción que se contagian entre las diferentes personas que la acaban ayudando en los proyectos en los que se embarcaba: desde ayudar a otros niños que vivían su misma situación hasta fundar una biblioteca pública en Tuscumbia con la ayuda de las mujeres de la ciudad, que salió bastante tocada durante la Guerra de Secesión.

Me ha llamado muchísimo la atención cómo habla de colores, descripciones, sonidos… Hacia el final, en la respuesta a una carta presenciamos cómo era recriminada, al parecer, por describir aquellas cosas que en realidad no puede percibir. En su respuesta ella misma reconoce que quizá comete el error de dar por cierto todo lo que sus amigos le dicen y describen a su alrededor y que se esforzará más en el futuro en describir las cosas tal y como le llegan a ella… Por lo que he ojeado en El mundo en el que vivo (1908), ahí sí que explica claramente cómo escucha a través de las vibraciones, cómo se comunica a través de las manos, cómo ve a través de la luz que siente en forma de calor y las visiones que se forman en su mente, de forma más detallada que en este libro en el que se pasa un poco por alto. Aun así, tanto en las memorias como en las cartas también habla de cómo va superando algunas limitaciones, como por ejemplo, que escribir en línea recta le resulta la mar de sencillo simplemente poniendo debajo de la hoja una pauta en relieve; que puede ir al teatro, pues al finalizar la función le permiten leer los labios a los actores que interpretan fragmentos de la obra para ella; y que disfrutaba de lo lindo en los museos, donde le permitían tocar las esculturas de sus adorados dioses y héroes grecorromanos.

helenkeller2Para acabar con este comentario (que me temo que está quedando demasiado largo…) quería hablar de su amor por la literatura y los libros en general. Disfrutaba de ellos lo indecible, probablemente porque los podía leer por sí misma sin ayuda de nadie. Aunque en realidad podía hacer muchas cosas ella sola y en verano le encantaba dar paseos en el campo y realizar trabajos manuales y de costura, le encantaba seguir aprendiendo continuamente a través de los libros que se mandaba transcribir en braille. En varios capítulos habla de las lecturas que más le han marcado, que van desde clásicos en latín y griego, hasta cuentos en francés y la literatura más variada en inglés. Tuvo la suerte de conocer a Mark Twain y mantener una relación estupenda con diferentes personalidades, como Alexander Graham Bell, quien trabajaba por aquel entonces en la educación de niños sordos y ayudó muchísimo en la formación de Helen. La madre y la esposa del inventor del teléfono eran sordas y toda su familia estaba volcada con los estudios sobre el habla y el sonido.

4estrellas

Ha sido una maravilla conocer a una persona como Helen a través de sus memorias y sus cartas. Era una gran amante de los animales, trataba a sus muñecas como si fueran sus hijas y todo en ella parecía desbordar cariño. Me ha parecido entrañable vivir con ella sus alegrías y desventuras, asistir a clase con ella, sufrir al ponerme en su lugar cuando debían irle transcribiendo en la mano lo que explicaba el profesor y cuando su maestra y amiga Anne enfermaba por forzar demasiado la vista por ella. Y aunque el estilo no sea lo más destacado del libro, sí me ha impresionado mucho su evolución desde esas cartas que escribía de pequeñita sin puntos en las que construía frases sencillas como “helen escribe anna” o “george dara manzana helen”.

Lo dicho, muchas ganas de leer El mundo en el que vivo. :)

Sonia López

KELLER, Helen. La historia de mi vida (1903).
Editado por John Albert Macy.
Traducido por Carmen de Burgos. 
Revisado por Aurora Rice. 
Sevilla: Editorial Renacimiento, 2012. 
286 páginas. Biblioteca de la memoria. 
ISBN 9788484727330.
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2 comentarios en “‘La historia de mi vida’ de Helen Keller

    • Sonia López dijo:

      Gracias por el comentario! Me alegra que te recuerde a la película. El libro está mucho más enfocado en la niña Helen que en la maestra que consigue sacarla de las penumbras, pero aun así es una lectura muy entrañable, la recomiendo. Saludos!

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