‘Servidumbre humana’ de William Somerset Maugham

¡Por fin acabé Servidumbre humana, de William Somerset Maugham! Parece como si hubieran pasado años desde que lo comencé a leer… Y en realidad han pasado en la vida de Philip, el protagonista… No tantos como creía, pero han pasado…

Los libros le ofrecían sabias teorías, pero él sólo podía juzgar por su propia experiencia -no sabía si era distinto de los otros-; era incapaz de calcular el pro y el contra de cada acción, las ventajas de llevarla a cabo y los males que podrían derivarse de su omisión; todo su ser era arrastrado por una corriente irresistible.

servidumbre_humanaLondres, 1885. Philip es un niño afectado de talipes que se queda sin padres. Su tío, el vicario de Blackstable, lo recoge y lo intenta criar junto con su respetada esposa. El matrimonio no ha tenido hijos y eso los marca bastante a la hora de tratar con el muchacho, en extremo sensible y tímido. El joven Philip no se encuentra a gusto con otras personas, tiene crisis de fe, le duele enormemente que la gente sólo se fije en su pie deforme cuando lo ve y odia las limitaciones que el caminar cojo le suponen a la hora de intentar labrarse un futuro. Todo lo que le ocurre lo asocia a su estigma. Pero irá superando dificultades, conociendo gente con buenas y malas intenciones y reflexionando sobre el sentido de la vida…

Lo que me ha gustado: la temporada en la que Philip estudia arte en París y sus conversaciones pseudointelectuales con sus colegas de curso; las reflexiones profundas de Philip sobre la religión, la moral y el sentido de la vida (todos pasamos etapas parecidas, pero creo que hubiera disfrutado más del libro hace unos años… hay fragmentos que me recordaban a El guardián entre el centeno, novela en la que se menciona a su vez Servidumbre humana); su reacción cuando se encuentra con buenas personas; las continuas referencias a obras artísticas y literarias, de Manet a El Grego, de Cervantes a Zola (me he quedado con las ganas de elaborar una lista y de leer unas cuantas novelas de las que habla); las veladas con Thorpe Athelny y su humilde familia, con quien conversa sobre España con una fascinación similar a la mía cuando hablo de Japón…

Lo que no me ha gustado: el estilo indirecto de algunos diálogos que en vez de resumir añade más información de lo que dicen los personajes, volviendo la novela aún más larga; la traducción anticuada de algunos fragmentos (¿”Carlos” Dickens?, ¿”Enrique” Ibsen? ¿”embarazado”? ¿”en la actualidad” cuando sospechosamente vendría de perlas un “en realidad”?… no me parecería mal en una edición antigua, pero este libro lo compré hace un par de años…); algunos comentarios machistas (pocos, pero “haberlos haylos”); algunos episodios de su vida que no aportan nada a lo que pasa finalmente en la obra y que no tengo ganas de enumerar… y sobre todo, Mildred, esa novela aparte de la que hablaré luego. Tampoco me ha apasionado que la historia estuviera explicada en tercera persona. El propio Maugham explica en un prólogo a la novela que hay mucho de autobiográfico en ella. Tanto, que me imagino que quiso mantener distancias de esta manera entre él y su protagonista o quizás hablar de sí mismo como si en su juventud hubiera sido otra persona. Pero para mí lo lógico hubiera sido narrarlo en primera persona, porque muchas de las apreciaciones de Philip nos son presentadas como la única versión de la historia.

Maugham_facing_cameraWilliam Somerset Maugham fue uno de los escritores de novelas y obras de teatro más populares de principios y mediados del siglo XX. Servidumbre humana en concreto se publicó en 1915 y fue un gran éxito, sobre todo en América. En la introducción que he comentado antes y que aparece al principio en esta edición de 2012 de DeBolsillo que comentaba (consejo: no leer el prólogo hasta haber leído la novela, se explica el final), Maugham confiesa que hay más de autobiográfico en la novela de lo que cabría esperar, pues básicamente adorna la realidad con algunas cosas que hubiera deseado hacer en su momento y cambia unas pocas circunstancias por otras (cambió su timidez por la cojera, por ejemplo, pero mantuvo para su protagonista la profesión de médico). Para empezar, escribió un primer borrador de la novela que nadie le quiso publicar (al menos al precio que proponía él) en el que explicaba su juventud y acababa justo cuando el protagonista (Stephen en vez de Philip) tenía su edad. La reescribió, adornó y completó años más tarde en Servidumbre humana para deshacerse de fantasmas del pasado, de personajes tóxicos (¿Mildred existió, en serio?) que no le dejaban vivir en paz. Pero esta novela acaba con un Philip de unos 30 años y la vida de Maugham continuó y continuó pasando de la fama más absoluta a un pozo sin fondo que fue el Alzheimer, pasando por una vida que siguiendo con la filosofía de Philip/William de “dejarse llevar” no le trajo todo lo bueno que seguramente esperaba… Da para muchas otras novelas, la vida de Maugham: podéis comprobarlo en este artículo del suplemento Crónica de El Mundo, donde se habla sobre todo de su vida privada (fue amante de H.G. Wells, colega de Hemingway en la Primera Guerra Mundial, viajes por todo el mundo…). Otras obras famosas de Maugham son El filo de la navaja, La luna y seis peniques y El velo pintado. De todas ellas sólo había leído El velo pintado (después de haber visto la película de Edward Norton) y guardo buen recuerdo, la verdad. Por eso y no por otra cosa pensé que sería una buena idea leer su gran obra maestra.

¡Y para acabar, momento SPOILER! ¡Porque si no lo comento exploto! Hay gente que en otros blogs habla de Philip como un buenazo… Yo no creo que sea así, para nada: que a uno le pasen cosas malas y tenga que lidiar con situaciones complicadas no lo convierte en un santo automáticamente (aprovecho para recomendar Las cenizas de Ángela, un buen ejemplo). Un pagafantas no es una buena persona. Habrá pagafantas buenos y pagafantas malos pero una cosa no lo convierte en la otra. Y durante la mayor parte de la novela tenemos a un Philip que no es nada bueno: es egoísta (¡Desea la muerte de su tío sólo para heredar!), insensible (¿Qué hay de todas esas mujeres que dejó abandonadas por ser demasiado viejas o feas? ¡Una llegó a suicidarse!) y despilfarrador (¡Generoso, sí, con quien le interesa!). Y si dijeras que al final se redime o algo así, porque sienta la cabeza o lo que sea… ¡Pero no! ¡Al final se casa por comodidad! Así que a mí no me vendan que Philip es un ejemplo a seguir… porque no lo es (ni él ni Maugham, claro).

Bette_Davis_and_Leslie_Howard_in_Of_Human_BondageComentaba que ha sido una lectura interminable, pero no aburrida… Me machacaba el hecho de que no terminara nunca porque hace tiempo que no leo novelas tan largas y un pelín densas y no había ningún misterio que fomentara mi curiosidad, pero en realidad me interesaba el protagonista, quería saber más de su vida, de lo que tenía en mente, de por qué actuaba como actuaba… Pero como todas las obras que tratan de una vida, hay aspectos que interesan más y otros que menos, y en el caso de Philip hubiera dado tijeretazo a su estúpida relación con Mildred… 100 páginas por aquí, 50 páginas por allá… sin temblarme la mano… Sí, hubiera sido una mejor novela para mí y desde luego no me habrían dado ganas de estampar el libro contra la pared cada vez que aparecía su nombre. Hay varias películas basadas en la novela (en esta ocasión no he visto ninguna ni creo que lo haga) y casi todas ellas se centran en la relación con Mildred. De hecho, la adaptación más famosa de la novela con Leslie Howard y Bette Davis se tituló aquí Cautivo del deseo (según IMDb), lo cual es bastante revelador. ¡Fin del momento SPOILER/desahogo!

Como resumen, es una novela que me ha costado, pero he de reconocer que me he implicado en ella y la he vivido de principio a fin. Supongo que es lo que tiene leer novelas tan realistas, que sientes que lo que le pasa al protagonista es más cercano que lo que le pasa a tus vecinos. Creo que pocas novelas provocan tantos sentimientos diferentes en el lector (odio, compasión, desconfianza, admiración…) y eso es de agradecer. Probablemente hubiera disfrutado más de la novela en septiembre/otoño, porque es la época en la que apetece más comenzar nuevos proyectos (inicio de clases y demás) y lo cierto es que la novela motiva a cambios de vida.

Sonia López

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Un comentario en “‘Servidumbre humana’ de William Somerset Maugham

  1. Raquel dijo:

    Me tenías muy intrigada con este libro… La portada me llamó mucho la atención, pero parecía que te estaba costando tanto, que miedito daba… No he leído nada de este autor y no descarto la novela para un futuro lejano :)

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