Novelas, Reseñas

‘Wabi-Sabi’ de Francesc Miralles

Como ya adelanté en mi artículo dedicado a Sant Jordi, hace poco que me he comprado Wabi-Sabi de Francesc Miralles, “un viaje al Japón más íntimo y a la belleza de la imperfección” tal y como lo describe el propio autor. Este es mi “libro publicado este año” del Reading Bingo 2014.

Por otra parte, a medida que asumía el abandono de Gabriela, todo lo que tenía que ver con ella me hería, incluyendo mi propia ciudad. Animal de costumbres, mi ruta habitual -nuevamente de hombre solitario- era un campo de minas, ya que en todas partes había estado con ella.

¿De qué va? – Samuel es un profesor universitario de alemán con una vida monótona que vive acompañado de su gato Mishima tras ocho años de relación con su novia Gabriela, que lo abandona sin dar ningún motivo al inicio de la novela. Esta ruptura deja a Samuel bastante afectado, pero para mantenerse ocupado decide seguir la pista a una serie de postales misteriosas que ha recibido de Japón, sin remitente alguno. Una de ellas tiene manuscrita la palabra japonesa “wabi-sabi” pero… ¿qué es exactamente el “wabi-sabi”? Su vecino y amigo Titus lo animará a visitar Japón para descubrirlo y este viaje le ayudará a comprender y disfrutar de la belleza de la imperfección.

¿Cómo llegué a este libro? – En la librería Haiku de Barcelona, donde te puedes encontrar casi cualquier publicación japonesa que se haya traducido al castellano o que hable sobre Japón, anunciaban esta novela sobre la belleza de lo efímero. Yo ya conocía a Miralles como coautor de La última respuesta, que había escrito en colaboración con Álex Rovira, con lo que me imaginaba que sería una novela del mismo estilo. Me volví un poco reticente porque no estaba segura de si finalmente acabaría resultando un manual de autoayuda más que una novela, y aunque reconozco que alguna vez he leído libros del estilo, en contadas ocasiones los he disfrutado realmente. Sin embargo, días más tarde lo ojeé de nuevo, vi que explicaba una historia, que el protagonista viajaba a Japón y mis ganas de volver al país del Sol Naciente, donde he estado tres veces, me superaron y me lo compré. Fue luego, leyendo la solapa interior del libro, cuando descubrí que se trataba de una segunda parte. Por suerte, al inicio de esta novela se resume la anterior con lo que apenas se pierden detalles de la historia por no haber leído la primera parte. O al menos esa es la impresión que me ha dado…

¿Quién es el autor? – Francesc Miralles, como el protagonista de esta novela, es licenciado en Filología Alemana. Tiene una larga trayectoria escribiendo libros de psicología y espiritualidad. En el año 2006 publicó la novela Amor en minúscula, la primera parte de Wabi-Sabi. Al no tener demasiado éxito editorial en España, esta segunda parte no iba a ver la luz, hasta que comenzó a traducirse y venderse en el extranjero con más éxito que aquí, con lo que finalmente se centró en acabar esta segunda parte ocho años más tarde, como los que pasa el protagonista con Gabriela. Junto con Álex Rovira, ganó el Premio Torrevieja por La última respuesta y con el mismo autor ha publicado El laberinto de la felicidad, Un corazón lleno de estrellas y El bosque de la sabiduría. Todas ellas con mensajes sobre cómo disfrutar de los pequeños placeres de la vida.

¿Qué tal los personajes? – Comenzaré, como es normal, por el protagonista: Samuel nos explica su aventura y sus reflexiones, sus sentimientos y sus inquietudes. No es un personaje con demasiado carisma, pero la sensación que deja al leer el libro es de ser un buen tipo, un hombre normal, sencillo, de los que ven la vida pasar en lugar de tomar las riendas. El paso que da a la hora de decidir ir a Japón él solo, tras la ruptura con Gabriela, es probablemente lo más aventurado que ha hecho en la vida, pero le hará mucho bien. En Japón Samuel conocerá a Mizuki, una desconcertante japonesa-americana que le enseñará sus múltiples facetas, como si englobara ella sola toda la sociedad japonesa. En realidad los presenta Okamura, el tío de Mizuki, un viudo que ahoga sus penas en un karaoke cerca del ryokan donde se hospeda Samuel y que conoce la primera noche que pasa en Japón. En Barcelona se quedan Titus, el vecino que escribe manuales de autoayuda y al que sólo parecen interesarle sus escritos con diversos pseudónimos; Meritxell, la veterinaria de Mishima que ha decidido ser madre soltera y pide a Samuel por sorpresa que sea el padrino del niño, y David, un compositor del que llega a manos de Samuel un disco con canciones en un idioma desconocido. Este último personaje resulta ser el más enigmático al final, pues su historia queda inconclusa. Quizás se trate de un personaje de otra novela o simplemente la excusa perfecta para dejar la novela viva, un recordatorio más de “la belleza de la imperfección” entendido como algo no perfecto, algo no finalizado.

¿Algo a destacar sobre el estilo? – Como es habitual en este tipo de novelas que mezclan situaciones enigmáticas y cotidianas con la descripción de sentimientos, el lenguaje utilizado es muy sencillo y directo. Se utilizan descripciones breves, con símiles y metáforas acertadas para hacerlo todo lo más comprensible posible, pero también destaca el uso de citas de otros libros, que pueden ser reales o no, en el que se va desarrollando poco a poco el concepto que da título al libro: “wabi-sabi”. De esta forma, Miralles combina la vida real de Samuel con las ideas que desea transmitir como autor dejando muy claro qué es qué, es decir, sin cometer el error de algunos escritores de convertir a su personaje protagonista en conocedor absoluto de lo que ocurre a su alrededor y experto en los sentimientos propios y ajenos.

¿En conclusión? – El hecho de volver a ver Japón desde el punto de vista de un gaijin ha resultado gratificante, pero me ha sabido a poco. El estilo directo, con capítulos cortos y la brevedad de la novela, hace que se lea en un suspiro, con lo que sigo echando de menos Japón. También me he topado con algunas inexactitudes en el uso de expresiones japonesas y tópicos a la hora de describir un primer viaje a Japón, detalles que quizás en una novela más larga no tendrían por qué sorprender, pero al estar tan concentrado en el tiempo resultan más evidentes para personas “enfermas” de la cultura japonesa como yo. Por otro lado, me ha parecido una lectura ideal en momentos melancólicos y contemplativos en los que queramos que alguien nos recuerde cómo superar una ruptura, cómo dejar de hacernos daño a nosotros mismos cuando las cosas no salen como deseamos y cómo siempre estamos a tiempo de cambiar el rumbo de nuestras vidas.

Sonia López

Enlaces de interés:

Francesc Miralles (página oficial)

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